El Xacobeo saca brillo al Velefique

DEPORTES

García se jugó el triunfo con Hesjedal, pero se equivocó de pancarta al esprintar, y Mosquera fue el mejor de los grande

12 sep 2009 . Actualizado a las 02:55 h.

El triunfo no fue para el Xacobeo. Pero suya fue la batalla. Suya la épica. Suyos los ataques que sacaron brillo al alto del Velefique en una jornada fue tacaña para los valientes. David García, embarcado en la fuga del día, se jugó la victoria con Ryder Hesjedal. Pero cometió un error fatal. Esprintó bajo la pancarta que marcaba el gran premio de la montaña, a unos veinticinco metros de meta. Se exprimió de forma prematura. A continuación entró Ezequiel Mosquera con Robert Gesink. El líder del equipo gallego desafió la disciplina de los favoritos. Logró una renta de diez segundos sobre Valverde, Basso y Samuel Sánchez. Un margen avaro. Pero suyo fue el espectáculo.

«Es decidido este David», repite Mosquera. Por la mañana, el ciclista de Marín le había pedido permiso para luchar por la victoria. «Me dijo que iba a meterse en la escapada para buscar el triunfo», comenta el jefe de filas del Xacobeo. García se enroló en su ansiada fuga. El recorrido, con una subida inicial al Velefique y una ascensión eterna a Calar Alto, fue cobrándose sus víctimas. Vinokourov, uno de los compañeros de aventura del gallego, acabó bajándose de la bici. En el kilómetro 163, García se lanzó a por el esprint solidario. «Quería el trenecito que le regalan al vencedor», dice entre risas. Pero creyó que la brecha abierta con sus rivales podía ser algo más que una anécdota pasajera. Y allí, casi a los pies del Velefique, inició en soledad una cronoescalada mientras recordaba el triunfo de Garate en el Mont Ventoux y desempolvaba en su cabeza su propia victoria en Ponferrada. «Arriesgué. Siempre me hizo ilusión ganar una etapa de alta montaña. Y la única forma para mí es esta, conseguirlo aprovechando una escapada», comenta.

Por detrás, el Caisse d'Epargne, al frente. Prietas las filas. Y, cuando todos aguardaban a Basso, atacó Mosquera. «Ninguén se movía e empecei eu. Había que abanear a pereira», señala el gallego, que tuvo las buenas sensaciones que le fueron esquivas en el primer bloque de montaña. El barco de los grandes resistió aquel hachazo, pero no el segundo.

Por delante, Hesjedal cazaba a García. El marinense no dio relevos. Dejó hacer: «Hesjedal me pedía que le dejara ganar la etapa y yo le decía que no. Tampoco podía tirar, porque detrás venía Eze». Y Mosquera intentaba abrir hueco. Pero el viento de cara frenaba su ímpetu. Fue alcanzado por Gesink y siguió a rebufo del holandés. «Quizás me habrían pillado si no fuera por él», confiesa. A rueda de Gesink, le gritaba a García por el pinganillo que arrancara, que no lo esperara. «Yo no oí nada. Sonaban voces de Pino, de Vidal...», cuenta García. En aquella confusión, lanzó su ataque contra Hesjedal. Una zarpazo potente, pero bajo la pancarta equivocada. Acabó vacío, mascando el amargor del segundo puesto.

Hoy, Sierra Nevada

Pero no hay tregua. Hoy toca la etapa Berja-Sierra Nevada. Serán 172,4 kilómetros que incluyen La Ragua, el Monachil y sierra Nevada, que marca el final en alto con la cima Alberto Fernández. El hijo del corredor que falleció en un accidente de tráfico y que le da nombre a la cumbre no estará allí. También se llama Alberto Fernández. Corre en el Xacobeo. Se retiró ayer tras sufrir un cólico nefrítico. Al irse, su tristeza fue doble.