No podía faltar en Italia una historia de amor. Esta habla de un jugador, Lucarelli, y un equipo, el Livorno, condenados a reencontrarse pese a los malos tiempos del descenso y las tentaciones del dinero. Un amor portuario y rojo, como el club de la ciudad de los muelles y su hinchada.
Lucarelli nació en Livorno y allí quiso triunfar. Pasó por varios equipos (Valencia incluido), probando un tosco pero eficaz olfato goleador y acabó cumpliendo el sueño de jugar, renunciando a sueldos más altos, en el equipo de casa. La crisis obligó al club a vender a su ariete al Shakhtar en el 2006 y el jugador lloró al partir hacia Ucrania.
La distancia hizo mella. El Livorno descendió y Lucarelli cuajó una mala campaña y regresó a Italia, al Parma. Ahora, el equipo ha vuelto a la Serie A, y no ha habido dudas sobre el gran fichaje del verano: Lucarelli, siempre fiel.