Un mes de desventuras en el Latok

DEPORTES

Hoy se cumplen 31 días desde que Pérez y Novellón iniciaron el reto de la escalada a esta cima paquistaní. Un sueño convertido en pesadilla desde hace once días

17 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Hoy es nuestro primer día de campo base. Lo hemos instalado en una morrena un tanto inhóspita a tan sólo una hora de la montaña. Tres días de aproximación con alguna jornada en la que más de un porter excedió las doce horas de pateo sin quejarse al sindicato ni nada. Buena gente».

Con este sentido del humor iniciaron Óscar Pérez y Álvaro Novullón su aventura de hacer cima en el Latok I. Era el 17 de julio y de este modo iniciaban en la página de su club lo que a la postre se convertiría en un diario lleno de drama en el que se narraron todas las incidencias sufridas por esta expedición.

Una semana más tarde, esta pareja de montañeros ya comenzaba a planifica el asalto final. «Por aquí andamos en el campo base tras haber estado aclimatándonos. A los dos días de llegar subimos a un collado de 5.800 metros en donde pasamos una noche bastante incómoda por los fuertes dolores de cabeza. Quizás nos precipitamos un poco pero como el tiempo era bueno queríamos forzar la aclimatación».

El 30 de julio, la expedición vivió su primer traspié. En su intento por tocar cima por la parte norte, Pérez y Novullón se encontraron con un terreno peligroso y optaron por no arriesgar. «Volvimos al vivac con la idea de recapitular y ver las distintas opciones que teníamos. Por si no fuera ya lo suficientemente clara la idea del descenso, la noche nos obsequió con una bonita nevada, lo que nos obligó a bajar lo antes posible. 1.300 metros de rapeles a base de abalakovs, buscar camino de nuevo para sortear las rimayas y de vuelta al campo base». Toda una odisea. Fue el primer aviso.

Tras el susto, los montañeros españoles optaron por probar fortuna en el Latok II. «Como parece que el tiempo viene bueno hemos decidido probar suerte en el Latok ll. Vamos a intentar la arista noroeste, a ver si tenemos mas suerte. Si todo va bien estaremos fuera unos días», dejaron constancia en el diario el 1 de agosto.

Accidente

Durante una semana no hubo más comunicación. Hasta que el 8 de agosto se anunció «problemas en el Latok». «Peña Guara (el club de los expedicionarios) ha recibido una llamada desde el campo base del Latok, donde Álvaro Novellón comunica que su compañero de cordada, Óscar Pérez, ha sufrido un accidente mientras realizaban un intento de escalar el Latok II. Según esta comunicación, Óscar tendría fracturada una pierna y tal vez una mano y los intentos de Álvaro por rescatarlo resultaron infructuosos, por lo que no tuvo otra opción que bajar al campo base para comunicar la noticia y solicitar ayuda», anunciaron en la página web que desde entonces se convirtió en el dramático vehículo de seguimiento de familiares, medios y amigos.

Ahí comenzó la contrarreloj para formar un equipo de rescate que fuese a rescatarle. «Hoy, día 10 de agosto, un helicóptero ha sobrevolado la montaña, intento abortado por las malas condiciones atmosféricas».

Un día más tarde, comenzaba la angustia. «Han sobrevolado la montaña para ver si podían localizar a Óscar, aunque no ha sido posible debido al viento».

«Las noticias son desesperantes. Las gestiones en Pakistán están resultando lentas y complicadas, a pesar de que oficialmente se cuenta con el apoyo total de las autoridades locales», añadían el 12.

El viernes volvió la esperanza en medio de este carrusel de sensaciones. El equipo de rescate comenzaba a cercar la arista del infortunio y si todo iba bien podían rescatarle antes de que mañana entrase el mal tiempo. Circunstancia que no se producirá. El viento y la nieve han enterrado cualquier esperanza.