Alejandro Valverde confirmó su segundo triunfo consecutivo en la Dauphiné Liberé, con 16 segundos de ventaja sobre Cadel Evans. El español mantuvo intacta la ventaja con la que salió del Mont-Ventoux, el momento en el que se decidió la carrera. Y lo hizo rodeado de aficionados, de un público que no le da la espalda que le están dando las autoridades y algunos dirigentes deportivos.
Desde 1990, solo Miguel Indurain (1995 y 1996) y Lance Armstrong (2002 y 2003) habían conseguido dos victorias consecutivas en una prueba exigente, que mezcla recorridos alpinos y duras contrarrelojs. Ahora lo consiguió Valverde, al que el triunfo no le va a servir para correr el Tour de Francia, salvo que todo gire de forma vertiginosa a su favor. De momento, sus abogados no han presentado recurso ante el TAS, su última esperanza. El corredor estará en el Campeonato de España, el día 28 de este mes, y luego desconoce lo que va a ser de su futuro a medio y largo plazo.
Buen estado físico
Si a nivel físico su estado es óptimo, lo que no es nada nuevo en él, en el apartado sicológico Unzue intenta que siga metido en la dinámica del grupo que va al Tour: «Más que nada porque hay que pensar también en la persona que hay detrás del corredor. Ese golpe podría ser muy fuerte. El Tour es importante, pero más lo es su futuro». Por eso va ir a ver la contrarreloj por equipos de la prueba francesa, junto al bloque que ha estado en el Dauphiné (Imanol Erviti, Iván Gutiérrez, Arnaud Coyot, Luis Pasamontes, Óscar Pereiro, Xabier Zandio y Rigoberto Uran). Si a esos nombres les añadimos los de David Arroyo, Luis León Sánchez y Kiryenka, tenemos el equipo base de julio, sin Valverde y sin Erviti.
Control sobre Evans
La última etapa del Dauphiné Liberé no produjo ningún cambio significativo en la general. El peor día era el del sábado y el equipo de Valverde controló a un Cadel Evans desatado. Ayer lo volvió a intentar todo el australiano, que le atacó hasta cuatro veces, sin fortuna. Evans atacaba y Contador y Valverde se pegaban a su rueda. La etapa la ganó el holandés Stef Clement.
Valverde ha sido el más regular y sería un candidato serio para estar entre los mejores del Tour de no ser porque lo normal es que se tenga que conformar con verlo por televisión. Quizá no al nivel de Contador, Sastre, Leipheimer o Cadel Evans, pero sí al de los hleck y Menchov.
En la Dauphiné reapareció el Valverde que colecciona triunfos: con una forma impecable, ganador, con ligeros problemas en la alta montaña y con instinto de líder. El Tour puede esperar; su vida y su carrera, no.