El Madrid se lo pone fácil al Barça

I. Tylko

DEPORTES

El Valencia gana y se consolidan en los puestos de Champions casi sin esforzarse ante el equipo blanco

10 may 2009 . Actualizado a las 03:02 h.

Ni camiseta, ni escudo, ni orgullo, ni más tópicos que valgan. Sólo era una pose, mero bla, bla, bla... El Madrid dio por finiquitada la temporada después de que el Barça le pusiera en su sitio y en Valencia se presentó sin alma, con la cabeza gacha, convencido de que el milagro ya era imposible, a merced de un adversario que se jugaba la Champions. Con esas premisas, los de Juande fueron barridos del campo por el perseverante conjunto de Unai Emery (3-0), quien se permitió el lujo de pensar durante buena parte de la segunda parte en el fundamental choque del próximo domingo ante el Atlético.

Si algún colchonero pensaba en un favor del eterno rival, debió quedarse con un palmo de narices. Cuando uno ha hecho un esfuerzo enorme en una persecución baldía, presenta números de campeón pero da la Liga por perdida -el Barça cantará el alirón si este domingo vence al Villarreal en el Camp Nou- ya no puede levantarse. Y más si enfrente aparecen figuras como Silva, Villa y Mata, quienes bien pueden estar en la agenda de Florentino Pérez, esa especie de Mesías del madridismo.

El arranque fue un espejismo. Por momentos, el Madrid pareció dispuesto a morir con grandeza, a dar un inesperado zarpazo en Mestalla que complicara todavía más la cuarta plaza de Champions y obligase al Barça a emplearse a fondo ante el Villarreal.

Pero solo hubo un equipo en Mestalla. La fuerza, las ganas, el ímpetu y el fútbol, fueron monopolio del Valencia. Les cuesta a los de Emery profundizar si los adversarios se les encierran. Se sienten más felices cuando les dejan contragolpear. Pero si el rival le ofrece tantas facilidades, si no les presiona y simplemente se deja llevar, seguro te machacan. Desmotivado y sin Lass y Pepe, el Madrid es un coladero. Aún más si Cannavaro ya piensa sólo en la Juventus.

Marchena y Baraja sufren para construir casi tanto como Gago y Javi García pero todo cambia si Mata, Silva y Villa se conectan. Ellos marcan la diferencia y por eso Mestalla se asustó cuando, con 0-0, el canario se echó mano a la ingle, miró al banquillo y pareció pedir el cambio. Esperó hasta la segunda parte, el tiempo suficiente para resolver el partido. Al primer toque, entre los tres fabricaron al primer toque el gol que abrió la senda del triunfo. Un gol precioso del ex de la cantera blanca que tranquilizó los ánimos y dejó al Madrid sin opciones.

Apenas tres minutos después Silva se aprovechó del desbarajuste visitante para internarse sin oposición y sorprender a Casillas con un tiro raso. El incombustible Baraja firmó el tercero con una volea extraordinaria con la zurda y a partir de ahí se escenificó un pacto de agresión no escrito.