Aplausos y un silencio que se podía cortar como la mantequilla. Riazor elevó a los altares del deportivismo a José Luis Vara, el gran capitán de los ochenta. En los prolegómenos del partido que ayer disputó el Dépor contra el Valladolid y, ante la presión popular, Lendoiro se decidió guardar un minuto de silencio para recordar al ex futbolista y entrenador, fallecido el pasado 24 de abril tras una larga enfermedad.
A través de los videomarcadores se ofreció un reportaje emitido por la Televisión de Galicia el mismo día del fallecimiento de José Luis Vara y, posteriormente, aunque Lendoiro había dado a entender que no habría, se guardó un minuto silencio. El pasado fin de semana, solo unos días después del deceso, ni el primer ni el segundo equipo portaron brazaletes negros en señal de luto.
Los aplausos de la aún semivacía grada del estadio de Riazor en el instante en que la megafonía anunció el homenaje, así como la iniciativa de la peña Riazor Blues, que exhibió una enorme pancarta con un dibujo del rostro del ex jugador y el lema «eterno deportivista», se convirtieron en el mejor tributo a la memoria de José Luis Vara. La ovación final, ya con los veintidós futbolistas situados sobre el césped tras los respetuosos segundos de silencio antes del pitido inicial con que el árbitro comienza el encuentro, abrió paso a la leyenda. José Luis vive ahora en el corazón del deportismo.