Un empate entre bostezos

Pedro J. Barreiros

DEPORTES

Verdú abrió el marcador en fuera de juego tras una asistencia de Riki, pero Sergio García igualó a la media hora

23 mar 2009 . Actualizado a las 13:09 h.

Sería la acumulación de partidos, la inminencia del descanso o la tarde de playa, pero el Dépor aflojó cuando necesitaba un plus de intensidad para reengancharse a los puestos europeos. Con la cuenta atrás hacia el final de temporada en marcha, los coruñeses se confiaron a la inercia de su buena temporada, a la infalibilidad de Aranzubia y a la falta de exigencia de un rival en horas bajas para resolver su partido. Y fallaron, claro. El empate final supuso la mejor noticia en un partido gris y, al mismo tiempo, un jarro de agua fría en sus aspiraciones de volver a jugar la Copa de la UEFA. Quedan diez jornadas más y nada resulta aún decisivo.

El Dépor jugó una primera parte de luces y sombras. Con Riki deseoso de dedicarle un gol a su hija recién nacida y Verdú más incisivo que nunca, los coruñeses pusieron cerco a la meta de Ricardo. Todo se desencadenó en dos acciones consecutivas. Primero, una espléndida parada de Aranzubia, que desvió el balón al larguero y acabó cayéndole en la mano salvaron el disparo venenoso de Oliveira. El guardameta sacó en largo hacia Riki, que se revolvió y asistió a Verdú para que remachara en boca de gol a la red. El árbitro no pitó el flagrante fuera de juego del mediapunta y el tanto subió al marcador.

Mientras el dúo más dinámico del Dépor quiso, los locales pudieron sentenciar. Otra vez en una pifia arbitral. El propio Verdú remató alto a la altura del punto de penalti tras una dejada de Riki, quien había recibido en fuera de juego. Tanta facilidad terminó por adormecer a los locales, capaces de plantarse una y otra vez en las inmediaciones del área bética, donde Riki sufrió un penalti no pitado. Así que comenzaron a jugar caminando, como si supieran que el Betis acabaría por caer de maduro. Así, llegó el empate.

Tras una acción de ataque en la que el centro del campo deportivista no presionó la rápida salida del Betis, Emaná se encontró una autopista sin peajes hacia el área gallega. Se plantó en la frontal y asistió a Sergio García, quien fusiló sin remisión a Aranzubia. Poco antes el propio guardameta había desviado a córner un disparo del camerunés, un fornido mediocentro que juega de mediapunta en un experimento similar al que hizo el Sevilla con Baptista hace solo unas temporadas.

El empate desenchufó a un Dépor cada vez más espeso, Verdú y Sergio se despidieron del balón, y el partido se volvió intrascendente. El letargo solo se rompió en un saque de falta raso de Riki, que llevó peligro en los primeros instantes, y una indecisión de Colotto que Aranzubia tuvo que resolver ante Oliveira. Los pases de Valerón se encontraron con el Lassad más desafortunado. Los coruñeses se diluyeron y dos puntos para regresar a Europa volaron de Riazor.