La defensa de Alejandro Valverde tiene quince días para presentar sus argumentos en un informe, pero la sentencia parece ya escrita. El fiscal antidopaje del CONI (Comité Olímpico Italiano), Ettore Torri, dio el jueves una rueda de prensa convencido de que lo tiene atrapado, con «una montaña de pruebas», y la prensa italiana tiene pocas dudas. Dos años de descalificación en Italia no se los quitaría nadie. Del mismo modo, La Repubblica considera «grotesca, tardía e ineficaz»» la polémica de la Justicia española, y la opinión general de fondo es que la operación Puerto se cerró en falso de forma vergonzosa cuando llegó al fútbol.
Los tribunales españoles absolvieron a los acusados en el 2007 porque el dopaje en aquellas fechas no era delito en la ley española. Los detalles sobre las pruebas contra el ciclista murciano gravitan en torno a la bolsa número 18, con sangre y epo, del doctor Eufemiano Fuentes. En sus documentos, la atribuye a la clave «Valv-piti», letras iniciales y nombre del perro de Valverde. Con este indicio, la Justicia italiana quiso establecer la conexión entre el contenido de la bolsa y el corredor. Para ello, tomó una muestra de sangre de Valverde durante el Tour del 2008, a su paso por Italia (Prato Nevoso).
Según la Gazzetta dello Sport , el cruce de datos entre la sangre de la bolsa 18 y el ADN del ciclista español es obra de la Policía Científica, que pidió y obtuvo de sus colegas españoles el permiso para retirarla del laboratorio de la Agencia Mundial Antidopaje, en Barcelona. Torri asegura que disponen de pruebas de pagos de Valverde a Fuentes y documentos de terapias.
Pero Valverde también puede tener problemas en los tribunales ordinarios. Aplicando la ley antidopaje italiana, el ministerio público ha constatado que en el 2006 corrió en Italia, en San Remo y Lombardía, y por tanto, si se demuestran las acusaciones, se arriesgaría a una condena penal.
Tanto el fiscal como la prensa dan por hecho que el caso de Valverde es calcado al de Ivan Basso, que admitió su culpa y fue condenado a dos años. En teoría, subraya la Gazzetta dello Sport , Valverde puede seguir compitiendo de momento, ya que no está obligado a asumir el código ético. «¿Pero con qué cara va a correr?», se pregunta el Corriere della Sera .