El Barça también sale a la contra

DEPORTES

Cuestión de actitud. Van 35 minutos y el Barça gana 1-0. El rival ni se ha asomado al área culé y la posesión está 80-20 a favor de los locales. El balón sale de banda junto al banderín de córner del Sporting. Ahí está la tentación de dormir el cuero, parar el juego. Pero el Camp Nou se ha convertido en un templo de sibaritas; cae mal el bostezo. Messi no espera a que llegue Alves y corre a buscar la bola para sacar a toda prisa, con guantes y todo, y evitar que el ritmo decaiga. La escena se repetirá en el lateral contrario, ya en la segunda parte, con Eto'o y Abidal como protagonistas.

Así están las cosas por Barcelona. Llegaba Quini a dar instrucciones en el banquillo de los de Gijón y no hubo tiempo ni de reverencias. Había dicho Guardiola que su equipo no anda «tan fino» después de que Racing y Mallorca se escaparan vivos, con solo dos goles encajados, y sus chicos volvieron ayer a los tres que marca de mínima el promedio de esta temporada.

El primero fue en el minuto 23, pero pudo haber sido en el 12, cuando Lafuente estuvo soberbio ante un cabezazo franco de Henry. El estreno llegó en un contraataque de once segundos y tres toques. Con Iniesta arrancando en el punto de penalti de su área y abriendo para Titi en la media luna de la del contrario. De ahí, al centro medido a Eto'o para que el camerunés la empujara dentro.

La superioridad del Barcelona fue tan evidente que al partido ni siquiera le hizo falta un agitador. No fue necesario que apareciera Messi. Pero apareció. En el minuto 40 aprovechó otra contra para meter un pase entre dos defensas y dejar a Eto'o a un central y el portero de distancia al gol. Al primero, Gerard, le hizo un nudo en las piernas con un quiebro y ya solo le quedaba fusilar a placer. Un trámite para el ariete.

El Barça volvía a alcanzar el descanso con tres puntos más en la clasificación. Sin partido entre semana (juega la selección) Guardiola no reservó a nadie y el equipo fue inmensamente superior línea por línea.

Ni siquiera la defensa de circunstancias, con Puyol tocado y un bisoño Martín Cáceres sufrió para imponerse a Barral, soporte de todo el ataque visitante. El título de mejor centrocampista habría que rifarlo. Entre Xavi, Iniesta y Busquets no sumaron un solo error. Delante, los de siempre y a Valdés ni se le vio.

Si acaso, al recoger el balón tras el fenomenal disparo con el que Kike Mateo hizo el 3-1 tras un rechace. Antes, Alves había sumado un gol a su repertorio de pases milimetrados, balones recuperados y repetidas muestras de aptitud para el teatro como respuesta a las pataditas del rival. Se retiró ovacionado. Por una vez, Messi no fue el mejor.