Lafita hizo los dos primeros goles a pase de cabeza de Riki, que culminó su gran jornada de caza con un tanto
02 feb 2009 . Actualizado a las 20:54 h.Un Dépor incontestable, que por momentos rozó lo sublime, hizo ronronear a Riazor. Los blanquiazules reventaron el cuentakilómetros en defensa y lucieron un fútbol eléctrico y profundo en ataque. Lograron jibarizar al Villarreal, un equipo grande, sí, pero que llegó herido psicológicamente y se marchó camino del diván. Del primer al último minuto, los de Lotina afrontaron el partido como si fuese una final, y su intensidad en el juego tuvo un botín generoso: le permite coronar su particular Everest adelantando a Málaga y Atlético, ocupando la europea sexta plaza.
Ayudó a la portentosa exhibición blanquiazul el temprano gol (minuto 2), que dio a los de Lotina la confianza mermada por las cinco derrotas consecutivas. El socio no había cortado aún el puro cuando Aranzubia sacó en largo hacia la cabeza de Riki, que abrió hacia la banda derecha, donde irrumpió con potencia y clase Lafita, quien picó ante la salida de Diego López.
Todos los caminos cerrados
Con el viento a favor, el Dépor dejó la iniciativa al Villarreal, cuyo discurso fue muy pobre. Buscó a Senna una y otra vez, como si el hispanobrasileño fuese un Xavi, y no es el caso, pues por algo ejerce como escudero del culé en la roja. Pires y Cazorla, los hombres de banda, fueron neutralizados por los laterales deportivistas, y Lopo y Zé Castro borraron a Llorente y Guille Franco. Al sostén defensivo ayudó la presión de los de arriba, Riki, Lafita y Valerón, y la panzada de kilómetros que se metieron Antonio Tomás, De Guzmán y Verdú, el peculiar trivote blanquiazul, que anuló el juego interior de los castellonenses. En todo el primer tiempo los de Pellegrini no fueron capaces de generar una ocasión. El Dépor dispuso de un puñado, la mayoría protagonizadas por Riki, que estuvo en todas las salsas en la que seguramente fue su mejor tarde como deportivista.
Un cabezazo al que no llegó a dar potencia (min 8), un disparo a las manos del bien colocado Diego López (min 10) y un remate de cabeza al saque de falta que se marchó fuera (min 17) fue lo intensa producción ofensiva en la primera parte del madrileño, que además provocó dos amarillas (las de Eguren y Javi Venta). El Dépor llegaba vertiginoso por dos vías, con balones profundos a Riki enviados desde la defensa o con fútbol combinativo que nacía de las botas del elegante Zé Castro y se desarrollaba en los pies de Verdú, Lafita y Valerón, al que sus compañeros buscaron constantemente para que diese el último pase, tarea en la que alternó balones al hueco prodigiosos con otras entregas más deficientes. Estas dan igual. Al canario van camino de canonizarlo en Riazor: le aplauden hasta los pases al rival.
Pellegrini aprovechó la lesión del delantero Guille Franco en un choque con Aranzubia (min 43) para cambiar su dibujo. Del 4-4-2 pasó a uno muy similar al del Deportivo, 4-3-2-1, al dar entrada a Ibagaza. Buscaba acabar con la apabullante superioridad blanquiazul en mediocampo, pero no lo consiguió. Los blanquiazules siguieron viviendo tranquilos. Riki pudo hacer el segundo tras recibir (min 58) una delicatesen de Valerón, pero la pelota se marchó dócil a menos de un palmo del palo. Tres minutos después, al madrileño le llegó llovido un balón de Lopo, y Riki la peinó hacia Lafita, que, pletórico de confianza pese a sus molestias en la rodilla, tiró desde una posición muy lejana; la pelota rebotó en el pie de un defensa y acabó en las mallas.
Para acabar, obra maestra
El tercero (min 68) fue una obra maestra. Recibió Verdú en el pico derecho de la cancha coruñesa. Lafita se la pidió, pero el catalán eligió otra opción que parecía menos clara: la mandó en profundidad hacia Riki, que se plantó en el área. Lafita se la pidió al madrileño, pero este decidió trazar una curva mágica con la que superó a Diego López.
Con el partido cerrado, hubo tiempo para disfrutar de la inspiración de Aranzubia, que sigue en estado de trance y detuvo un penalti a Senna, y del descaro del francés Lassad.