«Planificamos sin Deco, Ronaldinho y Eto'o». Guardiola enseñó los dientes un 18 de junio. Todavía con el runrún en la grada sobre su ascensión al primer equipo para sustituir a Rijkaard, Pep hizo unas declaraciones que incomodaron al socio y a la directiva, por cuanto devaluaban el precio de los aspirantes a ex, y recordaban peligrosamente a las realizadas por un viejo compañero suyo en el Dream Team. No hacía mucho que Koeman había entrado y salido del Valencia tras decir que sobraban Angulo, Albelda y Cañizares.
Nada que ver. Guardiola conocía el percal y se sentó a esperar la marcha de Ronnie y Deco. Supo que no habría otro delantero y tampoco tuvo problema en desdecirse y colocar a Eto'o como titular en punta. El camerunés se lo ha pagado con 15 goles hasta la fecha. El único amago de motín del pichichi, al ser sustituido ante el Atleti, lo solventó Pep con una dura mirada y mucha mano izquierda. La misma con la que manejó las críticas tras la tempranera derrota ante el Numancia y el empate con el Racing.
Como se esperaba, apostó por la cantera (diez de sus jugadores han salido de la Masia) y el juego de toque, repartiendo la presión por el campo e implicando en labores defensivas a todo el equipo. Ante la falta de fichajes de relumbrón (a excepción de Alves) se apañó con lo que había y se destapó como recuperador de jugadores en picado. Ahí está Henry para demostrarlo.