Casillas y Robben apagan la crisis

D. Valera

DEPORTES

21 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El Real Madrid puso fin a la racha de tres derrotas consecutivas en Liga con la victoria por la mínima ante el Valencia. Juande Ramos debutó en el Bernabéu en el campeonato liguero dejando a Raúl en el banquillo y apostando por Drenthe y Robben en los extremos.

Del Horno había pregonado durante toda la semana que sabría parar al extremo madridista. Ambos futbolistas habían coincidido en el Chelsea y el lateral vasco se mostraba convencido de su capacidad para anular a Robben. Pues bien, su teoría se desmoronó a los dos minutos de partido, tiempo que necesitó el jugador holandés para coger el balón, galopar por la banda derecha, encarar y zafarse con suma facilidad de Del Horno y Marchena con tiempo suficiente para dejar un balón franco a Higuaín que de gran disparo batía a Renan.

Mala suerte, podrían pensar algunos. Casualidad, quizá otros.

Pero pronto se despejaron las dudas. Robben volvió a desprenderse del marcaje del lateral zurdo y obligó al meta valencianista a despejar a córner su disparo. El holandés volvió loca a la zaga rival. Sacó de quicio a Marchena, que desplegó un fútbol rudo y marrullero, y desesperó a Del Horno, que en una contra realizó una fea entrada que el árbitro castigó con amarilla pero que bien pudo ser roja. Eran los mejores minutos de los locales, que pudieron culminar con el segundo gol, pero Van der Vaart se encontró con el poste.

Sin embargo, el equipo de Juande Ramos reculó. Permitió al conjunto che mover el balón y triangular con tranquilidad. Esto permitió a Villa entrar en contacto con el esférico y tener oportunidades de gol. Ahí comenzó un interesante duelo entre el delantero asturiano y el cancerbero blanco. Hasta tres claras ocasiones tuvo el ariete, y otras tantas veces las desbarató Casillas. Pero el Madrid renunció al ataque mediada la primera parte y confió su suerte al peligro de sus contragolpes potenciados por la velocidad de Robben. El resultado de esa actitud fue que aparecieron Mata y Joaquín, que llevaron mayor peligro al área de los locales, que terminaron la primera parte agobiados por el dominio visitante.

Los equipos salieron en la segunda mitad con el mismo planteamiento. El Valencia dominaba y el Madrid buscaba matar el partido al contraataque. Joaquín se contagió del juego del extremo holandés y superaba a Marcelo en cada internada. La zaga merengue, con 26 tantos, es una de las más goleadas y el equipo de Emery se aprovechó de esa circunstancia para merodear por las inmediaciones de Casillas sin oposición. La gran ocasión del empate fue para Baraja, pero el meta blanco, con una magnífica parada y la ayuda del palo, evitó el gol.

A los 20 minutos Marchena vio la segunda amarilla por una falta a Robben. Con un hombre más, todo fue más fácil para el Real Madrid, que solo se vio inquietado por David Villa.