Llorente salva a Caparrós

Ramón Orosa

DEPORTES

01 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Fernando Llorente volvió a dar aire al Athletic de Bilbao en la tabla clasificatoria con los dos goles que derrotaron al Numancia en San Mamés y que salvaron a Joaquín Caparrós. Llorente sentenció con dos tantos muy diferentes, pero en dos suertes que domina: el remate de cabeza y el fuerte disparo de lejos. El 2-0 provoca un relevante cambio de posiciones en la tabla para los dos equipos, ya que el vasco cede al soriano la plaza descenso que había ocupado en las seis últimas jornadas.

Pronto abrió el marcador el Athletic. Lo hizo con un impecable remate de cabeza de Llorente a centro de Markel Susaeta tras jugada iniciada por Fran Yeste, ayer sustituto en el doble pivote del sancionado Pablo Orbaiz. Ese tanto premiaba la buena salida local, en la que destacó el buen hacer de Aitor Garmendia, más acertado en el juego que en partidos anteriores.

No se vino abajo el cuadro visitante por el 1-0. Se echó hacia adelante, combinó con criterio en medio campo y buscó la meta rival. Aunque le faltó la pegada de Llorente, el estilete de los rivales, para rentabilizar su juego.

Con el Numancia mirando hacia Gorka Iraizoz y el Athletic intentando buscar contraataques con peligro llegó el segundo gol. En esa ocasión, Llorente sorteó a su par en la frontal y soltó un fuerte disparo que entró junto al palo derecho de la portería defendida por Juan Pablo Colinas.

Parecía que el Athletic sentenciaba un choque en el que le iba la vida, pero el Numancia siguió intentándolo y dio numerosos sustos a los locales antes del descanso. Especialmente, en un tramo en el que no les dejó salir de su campo.

Disparo al larguero

Nada más empezar la segunda parte, pudieron sentenciar los de Caparrós, pero el buen disparo con el que Susaeta finalizó una habilidosa jugada de David López se estrelló en el larguero.

A partir de ahí, el Athletic intentó defender el valioso resultado y el Numancia fue un quiero y no puedo. Aun así, los dos equipos contaron con algunas opciones de marcar, aunque no excesivamente claras. Pero el marcador no se movió. Los vascos se llevaron tres puntos vitales para alivio de San Mamés. Y Joaquín Caparrós respira en el banquillo bilbaíno gracias a Llorente.