Si el brasileño de Ferrari vence en São Paulo, al de McLaren le bastará con ser quinto para hacerse con el título
02 nov 2008 . Actualizado a las 02:20 h.Los países del mundo se redistribuirán hoy en tres nuevos grupos geoestratégicos con motivo de la carrera de Interlagos. Por un lado, están los que desean el triunfo final para Hamilton (Inglaterra y la mayoría de los países anglosajones); por otro, los que aspiran a que el título se lo lleve Felipe Massa (Brasil exclusivamente); y por último, los que anhelan que Lewis Hamilton se haga con su segundo subcampeonato consecutivo (el resto del mundo con España al frente).
Hamilton no tendrá el camino despejado en la etapa final de su asalto al título. Al contrario. La lotería de la calificación le ha puesto delante a Jarno Trulli, uno de los pilotos acostumbrados a entorpecer a los más rápidos. El inglés sigue sin tomarle la medida a Interlagos. Normal. El pasado siempre tiene su influencia en el presente y el circuito brasileño está, al menos hasta hoy, entre sus peores pesadillas.
«Me vale con ser quinto», ha repetido el piloto británico toda la semana desde su enclaustramiento del Hotel Hilton. Pues entonces puede estar contento porque ya empieza cuarto, aunque con una tortuga delante. Massa y Raikkonen, primero y tercero, se quedan con la zona limpia. Cuando, desde la parrilla de salida, Hamilton gire su cabeza hacia la derecha, dará un suspiro de alivio porque Kovalainen no va a romper en la última carrera la disciplina de voto que ordena Ron Dennis. Pero si sigue girando el cuello, Hamilton descubrirá que, tras su monoplaza, se situará el coche de moda en la recta final del campeonato, el R28 de Fernando Alonso, el bicampeón, su ex compañero, y ?dejémonos de formalismos? su enemigo más visceral. La temporada ha demostrado que, a trescientos por hora, es imposible adelantar a Hamilton. Pero en una parrilla de salida todo puede ocurrir, especialmente si es Alonso el que te acosa y quiere impedir un nuevo récord de precocidad en ganar el título de fórmula 1. El inglés comenzará así rodeado de malas vibraciones entre los pocos amigos que ha hecho en dos años de fórmula 1, ayudado por la soberbia sectaria de McLaren. Pero es quien mejor lo tiene para proclamarse campeón del mundo. De no ser así, tampoco el espectáculo de la fórmula 1 podrá hinchar pecho por la corona de un piloto de la calidad de Felipe Massa, medio peldaño por debajo de Alonso, Raikkonen y el propio Hamilton quien, pese a ser capaz de lo peor, como bien se comprobó hace un año en São Paulo, también ha demostrado que su talento debe convertirle algún día en campeón del mundo. En Brasil se agarran a todo para que no sea hoy. Quizá por casualidad, o quizá no, a Hamilton le han otorgado el box número trece de Interlagos. Para torçer por Massa, cualquier ayuda es válida en Brasil.