El ciclista austríaco Bernhard Kohl, positivo por CERA después de acabar tercero del Tour de Francia 2008, reconoció que sucumbió «a la tentación» del dopaje porque la «presión del éxito» fue «increíblemente grande». «Soy solo una persona y me volví débil en una situación excepcional», declaró el ciclista, de 26 años, en una comparecencia en la que no pudo contener las lágrimas.
Quien consiguiera el maillot de rey de la montaña en la carrera francesa justificó su recurso al dopaje en su baja forma tras su caída en la Dauphiné Liberé. Tras ese incidente se sintió debilitado y, explicó, que fue consciente de que sin una buena actuación y resultado en la ronda francesa no obtendría ningún nuevo contrato. Aseguró que ha sido su primer dopaje, aunque asumió que es difícil creer a un «deportista convicto» y anunció que dará los nombres de quienes le facilitaron la sustancia.