Alonso apunta alto en Valencia

Toni Silva Enviado especial

DEPORTES

23 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando España giraba el cuello hacia Pekín buscando la tensión del baloncesto, mientras los Juegos acaparaban la conversación deportiva amparados por la tregua futbolística, Alonso removió los rescoldos de la fórmula 1 con otro gesto de grandeza, esa que le huye en las jornadas dominicales. El asturiano de Renault consiguió en Valencia el segundo mejor registro del día, un dato que en otro gran premio no tendría valor pero que en la ciudad levantina cobra valiosa importancia por tratarse de una pista inédita. El mérito de Alonso de concluir a 20 milésimas de Raikkonen, quien superó al español en la última vuelta, demuestra que el ovetense no ha perdido su olfato a la hora de adaptar un monoplaza (el R28, para más mérito) a las condiciones de la pista. Por la mañana no pudo bajar del minuto y 41 segundos. Por la tarde, en cambio, dejó el crono en 1.39,497, casi dos segundos menos, una reducción que los pilotos experimentan a medida que el caucho va manchando el asfalto.

El Gran Premio de Europa necesitaba con urgencia este golpe de mano del bicampeón español. Valencia aplaude la celebración de esta prueba pero, mientras los pilotos comprueban que el asfalto está perfecto («No he visto errores de juventud y me sorprende», reconoció Pedro Martínez de la Rosa), fuera del recinto el calor se mezcla con un tráfico caótico, con municipales redirigiendo a los vehículos generosos con el claxon. Al mismo tiempo, las gradas del puerto estaban tan despobladas como el último Teresa Herrera de fútbol y por el paddock se caminaba sin ningún tipo de riesgo a tropezarse, algo inimaginable en Montmeló en la jornada de jueves. Después del bum protocolario de hace unos meses, la cita ha sufrido un bajón por dos razones: si bien es cierto que la primera remesa de entradas se vendió a las pocas horas de salir, estas fueron copadas por mayoristas que ahora no consiguen darles salida. Por otro lado, los edificios colindantes al circuito se frotaban las manos pensando en alquilar sus balcones y terrazas a precio de oro. Pero la alcaldesa Rita Barberá recordó, a través de un bando, que no admitirá negocios ilícitos. Algunos agentes de Hacienda se pasaron por los vecindarios para los que tuviesen alguna duda. Además, los restaurantes del puerto se quejan de que el tráfico les espanta los clientes, e incluso algún local se ha quedado sin alimentos por la imposibilidad de acceso de los camiones de repostaje.

Diez mil euros de multa

Por eso es tan importante el resultado de Fernando Alonso a un escaso suspiro de un Ferrari. Solo el asturiano puede reactivar la presencia de público en las dos jornadas clave. Pese a todo, no sonreía mucho cuando compareció ante los medios, quizá por la multa que le impone la FIA por cruzar la línea de pit lane en la sesión de la tarde. «Desde el coche no se ven las líneas tan bien como desde fuera», señaló el piloto de Renault, a quien le encanta el tercer sector del circuito urbano. «En la última curva tienes que frenar cambiando la trayectoria y desde el cockpit puedes ver el mar, una sensación que no tienes en ningún otro circuito», dijo. «No era un día para probar cosas porque cada vez que entrabas en pista lo que querías era mejorar la vuelta anterior», añadió el piloto, quien sigue devolviendo como pelotas de tenis las preguntas sobre su futuro: «Hablaré de la próxima temporada cuando termine esta».