Roger Federer, primer cabeza de serie, tardó un pelín en entrar en calor y comprobó que Albert Montañés estaba claramente decidido a arrebatarle el primer set. En efecto, el catalán anotó un 7-6 (5), aprovechando una serie de errores no forzados cometidos por el suizo. Mientras eso estaba sucediendo en la pista central, en la Suzanne Lenglen, la segunda en importancia del complejo Roland Garros, Rafael Nadal tenía un enfrentamiento en el que pasó por encima del francés Nicolás Devilder (148), clasificado de la previa.
Ambos partidos llegaron a su final en dos fases, porque la lluvia obligó a parar la jornada desde las 13.15 horas hasta las 16.40. Al producirse el aplazamiento, Nadal tenía a su favor 6-4 y 5-0. Pese a la lluvia que estaba cayendo, al mallorquín no le agradó en absoluto el parón ordenado por el juez árbitro. Entendía que el 5-0 a su favor del segundo set podía acabar rápidamente con un 6-0.
Reanudado el juego, el balear ordenó perfectamente sus ideas y Devilder pagó las consecuencias y Nadal acabó con un contundente 6-4, 6-0 y 6-1. Al de Manacor le espera en la tercera ronda un duelo con otro zurdo, el finlandés Jarkko Nieminen, verdugo del argentino Martín Vasallo Argüello.
Por su parte, Federer igualaba a cinco juegos en el primer set cuando llegó la lluvia. Reanudado el partido, el de Basilea se vio sorprendido por un Montañés decidido a presentar dura lucha. El de Tarragona corrió pista y más pista hasta anotar un favorable 7-6 (3) para pasmo de los aficionados. Después, el helvético tomó el mando y lo hizo con firmeza, sin la menor concesión, hasta alcanzar un favorable 7-6 (3), 6-1, 6-0 y 6-4.
Comparado el juego de los dos favoritos, Federer sigue jugando más elegante. Nadal, en cambio, representa a la fuerza; pero uno y otro están contribuyendo al espectáculo.