El coruñés Julio Fernández inicia una nueva etapa en Italia

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Julio Fernández se ha marchado Italia. El técnico de origen viveirense afincado en A Coruña desde hace varias décadas inicia una nueva etapa profesional al frente del Carrés, conjunto de la serie C1 (el equivalente a la Primera B española). Tras haber dejado el Loureiro hace un año y medio, Fernández vivirá ahora una nueva experiencia que quiere aprovechar para «conocer un nuevo fútbol sala» y seguir haciendo currículo. El contrato que lo ligará al club italiano es por cuatro meses y el objetivo es ascender a la Serie B. «Lo principal es meternos en el play off. Estamos a 2 puntos y confío en lograrlo». Ayer llegó a la localidad situada al norte de Italia, en donde hoy conocerá a sus nuevos jugadores. «Sé que están haciendo un proyecto muy serio y la idea es, en unos años, estar arriba. Hay gente que está invirtiendo dinero, y la plantilla, aunque no es totalmente profesional, incluso cuenta con algunos extranjeros», explica el nuevo entrenador del Carré. El Carré Chiuppano es un club de nuevo cuño nacido de la fusión de las entidades que representaban a ambas localidades de Vicenza. El objetivo con el que se fundó fue conseguir ir escalando divisiones hasta aspirar algún día a la serie A1. De momento, Julio Fernández quiere ir paso a paso y ver cómo le va la experiencia. «Voy a conocer una nueva localidad, una competición nueva... Es algo diferente a lo que estaba acostumbrado. Voy a ver qué tal me va y si en el futuro ambas partes estamos de acuerdo puede pasar de todo», explica. Julio Fernández regresa así a los banquillos después de un año y medio de descanso. Su última experiencia fue el Loureiro, en la División de Plata del fútbol sala español. Tras varios años por España adelante, Fernández regresó a A Coruña hace tres temporadas para sustituir en el club herculino a Manuel Castillo. Con él en el banquillo, la entidad que preside Manuel Lamas consiguió su mejor clasificación en la Segunda División del fútbol sala nacional. Su apuesta por el juego ofensivo motivó que el Palacio de los Deportes de Riazor registrara grandes entradas y A Coruña volviera a ilusionarse con este deporte. Sin embargo, su mala relación con el presidente del Loureiro motivó que dejara el club al finalizar su segunda temporada. En aquel momento denunció las carencias que veía que tenía la entidad y advirtió de que o cambiaban las cosas o el club iba a pasarlo mal. El tiempo cree que le ha dado la razón. «No hay que mirar para el pasado, pero se ha visto que lo que decía no era por mi interés particular, sino por el colectivo. Ojalá A Coruña pueda renacer y regresar a la élite», dice antes de partir.