A las dos y cuarto de la tarde, una hora después de que concluyese la conferencia de prensa de los cuatro capitanes en Abegondo, llegaba al campo de entrenamiento Dudu Aouate. Ya no quedaba nadie en el vestuario blanquiazul y el guardameta israelí se introducía en las instalaciones de manera apresurada, sin querer realizar declaraciones públicas acerca de la postura de los capitanes del Deportivo, pero con un gesto de satisfacción por el desarrollo de los acontecimientos, conocedor de las palabras públicas de sus compañeros de equipo. Apenas quince minutos más tarde, el entrenador de porteros del equipo coruñés se sumaba al primer entrenamiento en solitario del meta del Deportivo, después de las medidas disciplinarias adoptadas por Lotina tras la trifulca protagonizada con Gustavo Munúa la pasada semana. Ambos salían juntos de la caseta para comenzar el entrenamiento en el tercer campo. La sesión de trabajo fue la habitual en los entrenamientos de porteros del Deportivo y se prolongó hasta bien entrada la hora de comer. La tensión se palpaba en el ambiente y, mientras se consumía el segundo día del plazo que el entrenador vasco dio a los dos porteros para hacer las paces, Aouate y Munúa se entregaban a su preparación individual, con la presencia del agente del jugador israelí en A Coruña con intención de reunirse con el club. Gustavo Munúa, que fue el primero en comparecer en conferencia de prensa tras reunirse con Lotina, estaba citado para las ocho y media de la tarde, seis horas después. El club y el cuerpo técnico citaron a los dos jugadores con un margen temporal suficiente para que no se viesen las caras ni tampoco coincidiesen con ninguno de los otros componentes de la plantilla sobre el césped. Munúa repetía los gestos de su compañero y llegaba a Abegondo minutos antes del comienzo de su entrenamiento particular a las órdenes del preparador de porteros deportivista. Tras unos minutos en el vestuario, el charrúa saltaba al césped ya en plena noche y se ejercitó de manera similar a Dudu Aouate . Tampoco quiso realizar valoraciones el meta uruguayo acerca de las declaraciones de los cuatro capitanes de la plantilla y se limitó a entrenarse bajo las indicaciones del preparador de porteros coruñés. En el tercer día del plazo establecido por Miguel Ángel Lotina para que Aouate y Munúa se reuniesen para solucionar los problemas entre ellos, algo a lo que no accede el meta israelí, el cuerpo técnico ordenó que los dos porteros se entrenasen en horarios diferentes al resto del plantel. La última vez que algún jugador trabajó al margen del grupo por decisión técnica fue en la época en la que Caparrós era entrenador. Se trató de Scaloni, Tristán, Rubén, Momo, Munúa, Acuña y Pablo Amo.