Miguel Ángel Lotina no podía ocultar ayer el orgullo que le producía el esfuerzo realizado por sus jugadores en Bilbao, su capacidad para sobreponerse a las adversidades y darle la vuelta a un 0-2 para empatar un partido que parecía perdido.
«Estos chavales han demostrado que tienen compromiso con el proyecto, con esta camiseta», valoraba el vizcaíno durante el vuelo de regreso a Alvedro, adonde llegó la expedición blanquiazul poco después del mediodía. El preparador recordaba que había hombres como Xisco o Verdú que apenas podían moverse tras el desgaste.
Lotina realizó también algunas consideraciones sobre la gastroenteritis que afectó en Bilbao a buena parte del plantel. «Es un virus que tenemos desde la semana pasada en el vestuario. La noche posterior al partido se vieron afectados otros dos jugadores, y a ver si esta semana lo pasan todos y al único que no le toca es al entrenador», bromeó.
Lotina recordó los insultos que tuvo que soportar en el banquillo visitante del estadio de San Mamés y que le produjeron un hondo pesar como vasco y como seguidor del Athletic. Pero afirmó que por «dos o tres impresentables» la afición bilbaína no está «manchada».
«Sé que son dos o tres, pero molesta, sobre todo porque vengo de una familia en la que los domingos lo único que preguntaban mis padres era qué había hecho el Athletic. Por eso, que se metan con ellos de esa manera no me gustó nada, pero hay que pensar que son dos impresentables y que eso no mancha a la afición del club», analizó.
«Uno se tiene que acostumbrar a estas cosas. Lo que pasa es que duele que te lo hagan en casa. Además, sinceramente, en el fútbol español no se insulta», agregó Lotina, que estuvo a punto de derramar lágrimas el día anterior cuando compareció ante los medios de comunicación a la conclusión del partido frente al equipo vasco.
Ya con más tranquilidad, a su llegada al aeropuerto coruñés de Alvedro aseguró no entender el comportamiento de esa parte de la afición de San Mamés. «Yo soy muy respetuoso con todos los rivales y con todas las aficiones. Desde el primer minuto pasó eso y no lo entiendo muy bien», argumentó el preparador del conjunto blanquiazul en la terminal coruñesa.
Objetivo, 22 puntos
Varios jugadores del Deportivo comentaron el domingo, al abandonar la zona mixta de San Mamés, que el empate daba ánimos al grupo para intentar el objetivo de terminar la primera vuelta con 22 puntos. Una meta que suena sobre todo a consigna de vestuario. Tal y como están las cosas, la permanencia debe ser el objetivo principal del equipo coruñés, y 44 puntos a final de temporada deberían garantizarla.
El único problema es que las cuentas, de momento, no cuadran. El Dépor suma 13 puntos en otras tantas jornadas de Liga, que serían, de seguir esa proporción, 19 al finalizar la primera fase del campeonato, y 38 a su término, una cifra probablemente insuficiente.