Everton Giovanella comenzará a jugar a partir del próximo fin de semana, pero el proceso judicial para probar su inocencia continúa.
En estos momentos está pendiente de dos sentencias que todavía se pueden dilatar en el tiempo hasta el último semestre del próximo año. La primera ha sido interpuesta por el jugador en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y la segunda por el club en la misma instancia pero en Madrid. Pablo Viana, el abogado de Giovanella, confía que la primera sentencia llegue desde A Coruña.
Viana critica la lentitud del proceso, resulta difícil de entender que todavía no exista un fallo fuera de la jurisprudencia deportiva más de tres años después del positivo.
Todo comenzó en septiembre del año 2004, con el Celta también en Segunda y tras un derbi con el Pontevedra cuando se le detectó una tasa de norandrosterona superior a la permitida. A continuación llegó sanción de dos años por parte del Comité de Competición, ratificado después por Apelación y más tarde por el Comité Español de Disciplina Deportiva. Cuando el asunto llegó al CEDD ya habían transcurrido seis meses desde que se había detectado el positivo. En ese mismo instante comenzó la carrera por la inocencia en los juzgados ordinarios.
Pablo Viana asumió el caso y desde entonces todavía está esperando una respuesta. El letrado no puede esconder su contrariedad: «Desde septiembre del 2004 todavía no tenemos una sentencia. Me queda la desazón que después de trabajar mucho el jugador va a volver a jugar, pero a través de esperar en el tiempo y no de demostrar su inocencia, algo de lo que estoy completamente convencido». Desde el principio basaron la defensa en que el propio cuerpo de Giovanella es el que produce la sustancia, todo lo contrario que sucedía con el vasco Gurpegi.
Viana también mostró su contrariedad por la destrucción de la prueba de la orina: «Si la tuviéramos al menos podríamos saber si la orina era de Giovanella. La verdad, después de todo el proceso, he llegado a ponerlo en duda». Este asunto fue llevado incluso por la vía penal con una denuncia contra el director del laboratorio, pero la sentencia aunque reconocía un posible indicio no llegó a prosperar.
En estos dos años el brasileño nacionalizado no ha dejado de entrenar. Antes con el Celta y desde el pasado verano con el Coruxo.