Galicia se echa a la carretera

X.R. Castro

DEPORTES

Miles de aficionados provistos de banderas gallegas y que dejaron en el asfalto mensajes de apoyo a Pereiro secundaron el inicio de la Vuelta a España

02 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Galicia tiene ganas de ciclismo. Lo demostró ayer echándose en masa a la carretera. Daba igual que el verano llegase el primer día de septiembre y que la carrera discurriese de un modo mayoritario por paisajes recónditos. Cada vez que la caravana avistaba una localidad allí encontraba aficionados, muchos de ellos con la correspondiente banderita gallega repartida por el eficiente servicio de publicidad del Karpin Galicia.

Porque el equipo de Álvaro Pino no sólo fue protagonista en el asfalto. También lo fue en las aceras y en las cunetas en donde rivalizó con Óscar Pereiro. Unos ponían el colorido (camisetas y banderas por doquier con los colores de Galicia) y otros se encargaban de dejar huella en el asfalto. Casi todas las pintadas eran para el de Mos. También para el protagonista Serafín Martínez. Sus amigos, con tumbona y bocata en ristre, ya lo anunciaban camino de Arcade.

La Vuelta fue el reclamo principal del día desde primera hora. La zona del Náutico Vigo se llenó de curiosos para presenciar el control de firmas y actuar como espectadores de excepción de la pasarela de la ronda. Famosos y políticos compartiendo cartel con los ciclistas.

Pero a los verdaderos aficionados no les basta con la pose. Quieren ver a sus ídolos en pleno esfuerzo, por eso el alto de Vilarchán, la cuesta de Borbén y la tachuela de Zamáns fueron los puntos más concurridos del recorrido conjuntamente con las poblaciones que tocaba. Por que si algo tiene esta vuelta a su paso por Galicia, es que para muchos toca la puerta de su casa. Que se lo pregunten en Pontecaldelas a los paisanos que utilizaron sus balcones como un palco vip engalanado con banderas. Incluso hubo quien optó por esperar el paso de la ronda en una terraza a pie de asfalto.

En Samil se vivió la apoteosis. El epicentro de la primera etapa reunió a miles de aficionados que por encima se encontraron con la noticia de que Serafín Martínez viajaba a su encuentro escapado. Cara pedalada del ciclista de O Rosal fue celebrada por júbilo por todos los aficionados aún a sabiendas que su empresa tenía un final imposible.

A la conclusión de la etapa la caza de autógrafos y las fotos de rigor (Induráin fue el principal reclamo) se encargaron de cerrar un día de ciclismo emotivo. Tres lustros después la Vuelta volvía a Vigo, que además asistió a la estrena en una gran ronda de un equipo gallego.

Hoy continuará la fiesta del ciclismo en Galicia. Allariz marcará el punto de partida rumbo a Ourense con destino a Santiago de Compostela. Será una nueva demostración del interés que la Vuelta a España ha despertado en la Comunidad Autónoma.