Todo al revés de lo prometido

La Voz J. F. | REDACCIÓN

DEPORTES

A su llegada a la presidencia del club, Lendoiro aventuró un equipo basado en la cantera, aseguró que no estaba para ganar dinero e insistió en que la entidad siempre sería de los coruñeses

09 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde el 5 junio del 2007, el Dépor es un poco menos de todos los coruñeses. Esa noche, la convulsa junta de accionistas auspiciada por un grupo de socios que reclamaba claridad contable abrió la puerta al desembarco de cualquier inversor, coruñés o no. Órdago al Ayuntamiento (la nueva situación puede suponer la denuncia del convenio Concello-club) o huida hacia adelante, el presidente aprovechó la asamblea para incumplir otra de sus repetidas máximas: «El Dépor es de todos los coruñeses». ¿Un Deportivo de todos? La fuerza del Deportivo residía en la dispersión del accionariado, nadie podía disponer de más del 1% de las acciones. La de Lendoiro, también. Desde dentro, dirigió la conversión en SAD. El presidente nunca ha arriesgado su patrimonio en el club, incluso presumía de tener sólo diez acciones, pero maneja los resortes del poder. Nadie (salvó él) conoce con exactitud el nombre de los accionistas y las teclas que debe de tocar para obtener una delegación de acciones. Reunir más allá del 10% del capital resulta una labor ímproba, pero el consejo lo logra con facilidad. Así ha sido en cada una de las asambleas desde que el club se convirtió en SAD. El Deportivo es de todos, pero el 8% ha decidido presupuestos por encima de los 13.000 millones de pesetas. La situación agónica del club ha obligado a abrir vías para que lo compre un inversor, pero el presidente culpa a la afición por no suscribir la ampliación de capital: «Si nosotros no hemos sido capaces hay que abrir una nueva vía para que venga un inversor, empresario o entidad». Oscuridad contable Año tras año, el Deportivo ha presentado beneficios, una práctica difícilmente conjugable con unas deudas que han pasado de 500 millones de pesetas (3 millones de euros) en 1988 a los 26.000 (144 millones de euros) actuales. Si la deuda crece, también lo hace el presupuesto; una inédita versión del salario incentivado. Los números rojos también son de todos (los coruñeses), el 1% del presupuesto sólo de uno. El presidente reparte las culpas de la crisis (bancos, concello, medios de comunicación, socios....). Sólo él gana siempre, e intenta eludir la responsabilidad por una situación económica que una y otra vez no aclara a los accionistas (propietarios). Cantera: ahora sí, ahora ya no «Creemos en un equipo basado únicamente en la cantera». Esta frase está recogida del primer discurso de Lendoiro como presidente del Deportivo, en el verano de 1988. Una promesa recibida con fervor en la histórica asamblea del Colegio Salesianos. Era la puesta en práctica de su teoría clásica: «O la lucha con la cantera propia o el déficit galopante». Y así fue. En plena vorágine derrochadora, en el 2001, el presidente del fútbol español que con menos riesgo más rendimiento ha sacado a su cargo, el dirigente profesional rompía definitivamente con su pasado: «No vamos a invertir en la cantera para que lleguen el Madrid o el Barça y se lo lleven». Entonces, el único emblema de la cantera se llamaba Fran y había llegado al Deportivo antes que Lendoiro, en cuya etapa no surgió ninguna figura de la casa. Empresas deficitarias El único activo importante son los jugadores del primer equipo, todo lo demás son gastos superfluos. Ni estructura ni trabajo con la base, la forma de competir con los grandes es comprar jugadores. En el último lustro, el Deportivo ha abierto una clínica, una tienda de artículos deportivos y un periódico, y se ha hecho cargo de un negocio de hostelería. El holding que manejan sus allegados nunca ha presentado las cuentas a los accionistas, pero, eso sí, las empresas de todos los coruñeses dan empleo a tres de sus hijos y compiten con otras firmas que no se benefician de concesiones municipales. En la actualidad pesan embargos de Hacienda sobre todas las propiedades del club. Sueldo millonario y empleo de familiares «Vengo al Deportivo a hacer una buena labor, no a ganar dinero», recalcó en 1988. Cuatro años después se comprometía ante la asamblea a no percibir, ni él ni sus consejeros, remuneración económica alguna. «Hay que llegar a la profesionalización», rectificaba en 1997, para sólo dos años después aceptar el 1% del presupuesto como salario anual y un poder que le ha permitido ceder la responsabilidad de dirigir la discoteca Playa Club a su hijo Héctor César y conceder al mayor de sus vástagos, Augusto César Marcos, el cargo de consejero vocal y apoderado de Ediciones Deportivas Gallegas. Su hija Sonsoles y otros familiares desempeñan otras labores en el entramado empresarial del club. Del sueldo que perciben nada se sabe. Continuos litigios con los ex jugadores Arsenio, Djukic, Bebeto, Mauro Silva, Fran, Rivaldo, Djalminha o Donato... Ni una salida digna ni una concesión a la memoria colectiva del deportivismo. De algunos, el presidente ha dicho que son unos timadores; a otros los responsabilizó de abrir la puerta de atrás para salir del club. Al menos nueve ex jugadores mantienen litigios judiciales con la directiva.