El juego interior del equipo blanco aplastó a los culés
25 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El Madrid humilló al Barcelona (90-73) y complicó la clasificación de los azulgrana para la Copa del Rey. Los blancos destrozaron en todas las facetas a sus rivales. Los hombres altos del cuadro local consiguieron 60 de los 90 puntos del equipo en un choque en el que dejaron al descubierto todas las carencias de su eterno rival. El Barça sufre con el baloncesto. Los jugadores están incómodos en la cancha, sin saber interpretar las consignas de Dusko Ivanovic. Andan perdidos y sólo buscan el tiro cuanto antes porque el balón les quema. Por eso, los jugadores de Plaza fueron ayer la antítesis de sus rivales. Disfrutaron con la pelota y mostraron una claridad en el ataque sorprendente. Todos los blancos superaron a sus pares. Raúl López marcó el ritmo del encuentro y desesperó a los bases contrarios (Lakovic, Ukic y Grimau). Pero, sobre todo, el Madrid fue el dueño en la zona. Los pívots locales superaron a sus contrincantes en rebotes, tapones e intimidación. El Madrid se fue en el primer cuarto (27-14) para conseguir, antes del descanso, la mayor diferencia del duelo (41-27, min 9). Mientras Ivanovic se desahogaba con sus jugadores, Plaza los hacía rotar. Intercambiaba titulares con suplentes sin que el rendimiento del conjunto se resintiera. El Madrid fue así un reloj de precisión, mientras que el corazón blaugrana sólo palpitaba con las acciones de Navarro y Trías. Pero el escolta, campeón del mundo, no pudo mantener sólo al Barça. Era cuestión de tiempo que el Madrid pasara de ganar a humillar. Lo logró en el tercer cuarto. La diferencia aumentaba poco a poco hasta que un triple de Mumbrú desató la locura en Vistalegre. Los blancos lograban los 20 puntos de ventaja (60-40). El tiempo restante sirvió para que Plaza diera minutos a todo el mundo y que el Barça limara la distancia.