El gallego no encontró la colaboración de Sastre para frenar el ataque de un espectacular Landis, pero mantiene el liderato por 12 segundos.
20 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Óscar Pereiro continúa siendo el maillot amarillo del Tour de Francia. Carlos Sastre ocupa la segunda posición. Todo parece igual que el día antes, pero no es lo mismo, porque ambos tienen a Floyd Landis pisándoles los talones. El futuro de Óscar Pereiro y de Carlos Sastre se decidirá en la contrarreloj de 57 kilómetros que se disputará mañana. A los dos españoles les sigue quedando un hilo de vida deportiva, y también una etapa de 197 kilómetros, la de hoy, abierta a todas las tempestades del pelotón. Les espera el podio y, en el fondo, eso siguen siendo palabras mayores en el Tour. Floyd Landis ha tapado la boca a casi todos y, tras protagonizar una de esas gestas que sólo se pueden leer en papel sepia y ver en películas en blanco y negro, le ha dado otro vuelco, uno más, a esta loca y abierta edición de la ronda gala. Al día siguiente de dejarse más de ocho minutos en la subida a La Toussuire, el ciclista norteamericano hizo ayer algo que no se había visto en las últimas décadas en el Tour de Francia. Ataque del norteamericano Hay que remontarse a los tiempos de Luis Ocaña, Eddy Merckx o Bernard Hinault para ver a un corredor atacar de la forma en la que ayer lo hizo Landis. La carrera discurría tranquila en la ascensión al puerto de Les Saisies, en el primer tercio de la etapa, cuando el equipo Phonak, que no está para muchos trotes, comenzó a imponer ritmo. Estiraron el pelotón, aceleraron, tensaron el grupo y Landis atacó. Se fueron con él, durante unos segundos, Sastre, Evans, Kloden y Rogers. Óscar Pereiro, muy tranquilo, siguió a su ritmo. Pero Landis se quedó solo y en el alto del puerto sacaba ya una ventaja de 3.25 al pelotón. A partir de ahí, el héroe del día fue Floyd Landis; el trabajador infatigable, Óscar Pereiro; el que no da tregua, Carlos Sastre; el que no se aclara en el coche, el director del CSC, Kim Andersen; el que se deja la piel en la carretera, o el hígado, el Illes Balears, y el que no puede, Andreas Kloden. El ataque de Landis quedará para la historia en un Tour maravilloso y épico. Pereiro y, sobre todo, sus compañeros reventaron de tanto trabajar, llevando a su rueda a ciclistas que no les daban ni un solo relevo y a los que el ataque de Landis les perjudicaba en la misma medida que al bravo corredor gallego. Eusebio Unzue, director del Illes Balears, intentaba encontrar ayudas, pero se topó con todas las puertas cerradas. «El T-Mobile me dijo que Kloden no iba bien, y era verdad. El CSC me dijo simplemente que no», se quejó amargamente el estratega navarro. Y así, mientras Landis acumulaba minutos (9.05 en el kilómetro 145), el líder volvía a dar a la cara, a mostrar que tiene garra y nervio para afrontar cualquier aventura. Pereiro tiró lo que pudo, primero subiendo el Joux Plane y luego bajando ese mismo puerto, que es un lamento subiendo y una temeridad bajando. Para el ciclista de Mos queda al menos el consuelo de que pudo mantener el maillot amarillo con 12 segundos sobre Sastre y 30 con respecto a Landis. Pero a Sastre no le queda ni eso; la falta de colaboración de su equipo para cazar a Landis le deja escasas opciones de acabar como líder y todo apunta a que su única opción es la el tercer escalón del podio. Paradójicamente, Floyd Landis quería ganar este Tour economizando energías, siguiendo el modelo implantado en su día por Miguel Indurain, y lo va a hacer de la forma y manera en que maniobraba otro grande, el espectacular Eddy Merckx. El Joux Plane En la subida al Joux Plane, Carlos Sastre atacó para quitarle tiempo a Pereiro y recortar a Landis; el líder aguantó para lanzarse en la bajada. Redujeron la diferencia que llevaba Landis cuando antes del puerto trabajaron el CSC y el T-Mobile, pero ya era demasiado tarde para amortiguar el estropicio que estaba haciendo el americano, que consumió cerca de 30 bidones de agua. No se la bebía, no al menos toda. Se la echaba por encima del casco para refrigerarse. Landis anduvo 123 kilómetros fugado. En Morzine, Carlos Sastre perdía 5 minutos y 42 segundos y Oscar Pereiro, junto a Kloden y Zubeldia, 7 minutos y 8 segundos, más los 20 y 12 segundos de bonificaciones. Ahora, todo se va a jugar en los 57 kilómetros de mañana. Landis es el favorito, pero este Tour ha dado muchas vueltas.