Una falta botada por el capitán derrota a un Ecuador combativo
25 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?na falta con el sello de Beckham decantó un partido anodino. Sin ritmo, con ocasiones demasiado esporádicas y carente de fútbol. Ganó Inglaterra porque su capitán, ausente la mayor parte del tiempo, sacó de la chistera un disparo ajustado a la hora de partido en una falta cerca del área, pero Ecuador para nada fue inferior. Metió a los pross en el laberinto del juego cansino y hasta última hora tuvo su opción. Le faltó pegada. También una marcha más cuando el marcador lucía en su contra. Sus movimientos siempre fueron demasiado previsibles. Inglaterra sigue adelante en el torneo pero continúa sin emitir un solo signo que reafirme su teórica condición de candidata. En octavos se apuntó al respeto por el rival centroamericano, pero se pasó de la raya. Salió con un único punta en un sistema más defensivo, y lo peor, dio por bueno el ritmo de pachanga playera que propuso Ecuador. La tricolor se plantó bien en defensa, sobó el balón hasta la desesperación para controlar el medio del campo e incluso pudo adelantarse en el marcador en un fallo defensivo de Terry que Tenorio acabó por enviar al travesaño tras tocar el esférico en Ashley Cole. Lo único bueno, y efímero, de la escuadra inglesa llegó con el marcador a favor y con espacios por delante. Lo protagonizó Rooney, tan ausente durante una hora como incordiante en el trecho final. El delantero del Manchester fabricó dos jugadas de gol en otros tantos detalles, que tan sólo la miopía de sus compañeros impidió que se convirtiese en la sentencia. El ariete se erige ahora en la esperanza de Inglaterra, porque los Lampard, Gerrard, Joe Cole y el mismo Beckham (que se convirtió en el primer inglés que marca en tres mundiales) se perdieron en la mediocridad. Olvidaron el fútbol creativo y se dedicaron a seguir el guión de Eriksson: corrección táctica e intensidad. Poco más. Quizás el técnico sueco tenga mucho que ver en la decepción que Inglaterra representa hasta el momento. Ha pecado de rácano y jamás se ha decantado por una propuesta estética. Ecuador se marchó dando la cara. Alimentó su esperanza hasta el pitido final, pero en realidad le faltó más presencia en la área rival. Con el marcador en contra todo su botín se redujo a un golpeo de Valencia al que respondió Robinson y a un disparo desde la frontal del jugador del Recreativo que no cogió portería. En descargo de los ecuatorianos hay que apuntar la recuperación de la línea defensiva inglesa. Todavía están lejos de la contundencia necesaria, pero al menos han aprendido a mantener la posición. Aunque no ganaron cómodos, tampoco acabaron pidiendo la hora. Pudiera ser un síntoma.