Trinidad, una especie de filial, pone a prueba a Eriksson.
14 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.A Inglaterra no le vale con certificar el pase a octavos esta tarde ante la sorprendente Trinidad y Tobago. Los pross necesitan lavar la imagen del segundo tiempo de su debut ante Paraguay. Lo deben hacer ante una especie de filial respondón. Un equipo integrado por jugadores adscritos a ligas secundarias en el Reino Unido que a base de fortaleza defensiva y orden táctico impuesto por el holandés Leo Beenhakker fueron capaces de empatar a cero goles, y con uno menos, en su debut mundialista ante Suecia. Desde su arranque, Inglaterra ha vivido envuelta en críticas y dudas. Por la propuesta táctica especulativa de Eriksson y su apuesta por Crouch. Pero el entrenador sueco no está dispuesto a cambiar. Pondrá en escena el mismo once, con los idénticos roles en la zona de creación -demasiado secundaria en el estreno para su enorme potencial- y con la misma pareja de baile en el ataque pese a las molestias físicas de Owen. El gigante Crouch, que ha recibido más palos que flores y que ha aparcado el baile del robot, tendrá una segunda oportunidad. Guerra por Rooney Su decisión puede tener relación directa con la guerra abierta que vive el fútbol inglés por la lesión de Rooney. La decisión inicial era probar a la estrella inglesa durante 20 minutos ante los trinitenses, pero las presiones del Manchester United han vuelto a posponer el regreso del faro de Inglaterra. La federación se ha plegado a los designios de su equipo y el debut de Rooney nunca será antes del cierre de la fase ante una Suecia necesitada. Tampoco han faltado las especulaciones con el debut de Theo Wallcott, pero el jovencísimo jugador del Arsenal que todavía no ha debutado en la Premier tendrá que seguir esperando por su oportunidad. El duelo anglófono tendrá también un sabor a reencuentro. Beckham y Gary Neville se toparán de nuevo con Yorke, un viejo compañero del United enrolado ahora en el Sídney australiano que a sus 34 años es el guía ofensivo de los caribeños. También ha ganado muchos enteros el meta Shaka Hislop, poco menos que héroe nacional después de salvar a su equipo ante Larsson y compañía. La solución del partido para Inglaterra pasa por ofrecer su nivel de juego real. Una apuesta por el fútbol combinativo dejaría en evidencia las carencias de Trinidad y Tobago, tan fornida en lo físico como precaria en el manejo del esférico. Volver a abonarse al pelotazo abriría las puertas a una segunda sorpresa al colectivo de Leo Beenhakker. Un equipo que superó la repesca frente a Bahréin y que se ha convertido en la nota agradable de la primera jornada del campeonato. Tal ha sido la ración de autoestima de los antillanos que hasta el técnico holandés ha pedido medirse a Rooney: «Espero que juegue, espero ver a uno de los grandes jugadores del Mundial». El descarte del nueve inglés no cambiaría su apuesta: agresividad, intensidad y determinación.