La selección debuta hoy ante Ucrania con un sistema de tres delanteros.
13 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Una de las selecciones más jóvenes de la historia, dirigida por uno de sus técnicos más veteranos, inicia hoy el viaje en esa ruleta rusa que para España siempre es el Mundial. La Ucrania de Shevchenko pulsa hoy el nivel de un grupo de futbolistas que despierta entre los aficionados una mezcla de ilusión y escepticismo a partes iguales. El equipo es bueno, pero no tiene músculo; la estrategia es audaz, pero arriesgada; los rivales de la primera fase son fáciles, pero como otras veces... España arranca dispuesta a afrontar el enésimo intento de acabar con ese fatalismo atávico que la envuelve y que acaba mandándola a casa en los cuartos de final, cuando no antes. Para ello, la Furia ha pasado a mejor vida. El diccionario de Luis Aragonés no prima palabras como adrenalina, testiculina, agallas, coraje, valor.... Al de Hortaleza le ha dado por el fútbol como medio para compensar la inferioridad física que padecen sus jugadores y pondrá en liza un 1-4-4-3 inédito por estos lares en las grandes citas. La idea es buena, pero con matices. La selección tiene fútbol. Hay pase en largo, pase corto, verticalidad, técnica, inteligencia, control del juego y un banquillo interesante. Pero para que todo lo anterior tenga sentido, necesita gol. Sólo con el gol España tendrá opciones de dejar poso en el Mundial. Y ahí es donde llegan todas las dudas del mundo. La gran esperanza es Villa, pero él mismo dice que ha llegado exprimido como un limón a esta cita. Fernando Torres todavía tiene que demostrar solvencia en estas lides, mientras que Luis García no es un goleador nato. Además, Torres y Villa caerán mucho a la banda, donde es probable que pierdan capacidad de remate. Finalmente, Aragonés apostó en la medular por el criterio de Alonso en lugar del antifútbol de Albelda, y por la sabiduría de Xavi. El catalán no está para 90 minutos, pero su técnico se muestra dispuesto a jugársela con él. Para compensar, inyectará una dosis de fuerza con Senna, en perjuicio de dos pequeños, pero gigantes futbolistas: Cesc e Iniesta. Enfrente, un rival inferior en la teoría y que como tal jugará. Los del mítico extremo Blokhin esperarán pacientemente a España para cazarla en una contra. Tienen justo lo que le falta a la selección española, una gran estrella, pero Shevchenko sólo no debería ser suficiente para batir a los chavales de Aragonés. Y menos si, al final, se queda en el banquillo por sus problemas físicos.