Brasil se enfrenta a Croacia, invicta en la fase de clasificación.
12 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La hora de Brasil. Debuta el campeón, arranca el Mundial. En Berlín, precisamente en el mismo estadio que albergará la final el 9 de julio. Nadie se atreve a designar otro candidato al título que Brasil, sus cifras apabullan: 17 participaciones, cinco títulos, una colección de balones de oro y una constelación de estrellas ya bregadas en los mejores clubes del fútbol europeo. Poco importa que el rival sea Croacia, tercera en Francia 98 e invicta en la fase de clasificación. La brasileira es la selección del Mundial. El resto sólo son aspirantes. Ni siquiera a Parreira, campeón en el 94 con un equipo atrincherado en un centro del campo de hierro, le ha quedado otro remedio que rendirse a la evidencia. Así que tienen que jugar los mejores, aun a costa de sufrir en defensa. Todos. Ronaldo y Adriano, un par de delanteros de verdad (tan egoístas e individualistas como letales en las cercanías) y bajo sospecha en sus clubes; Ronaldinho, el mejor jugador del mundo, y la fantasía de Kaká. Emerson y Zé Castro para guardar las espaldas y una defensa con clara vocación ofensiva. Un dolor de cabeza para un Parreira al que no le van tantas alegrías, pero cuyo verdadero desafío reside en resistir la comparación con el mítico Brasil del 70; al del 82, el actual le saca unos cuantos cuerpos de ventaja. Una vez superadas un par de inevitables crisis mediáticas premundialistas con la austera fiesta de cumpleaños de Cafú y la firma de la paz entre Lula da Silva y Ronaldo a cuenta del peso del delantero y de los vicios del presidente, para Brasil el problema reside en conciliar el pensamiento retranqueiro de su seleccionador, el triunfo y la apuesta el jogo bonito de 190 millones de personas. Entre tanta vocación ofensiva, las dudas surgen por el estado de forma de Ronaldo y Adriano, el exceso de años de un sistema de contención al que le gusta más mirar la portería rival que guardar la propia y esa maldición que, con la excepción de Suecia 58, parece perseguir al fútbol sudamericano cuando busca la gloria en suelo europeo. ¿Qué hará Brasil cuando no tenga el balón? Ese será otro capítulo, probablemente ya entrada la segunda fase. Esta tarde, Croacia no aspira a otra cosa que a amurallar su portería. Es el día de Ronaldinho y compañía. La fiesta del fútbol.