El asturiano acumula la «pole», la victoria y la vuelta rápida en una carrera donde Schumacher y Raikkonen apenas inquietaron
11 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?nglaterra atraviesa unas jornadas de aburrimiento deportivo. Un día después de que su selección derrotase a Paraguay entre bostezos y decepciones, la carrera de Silverstone prolongó el tedio del fin de semana. Las expectativas eran muy diferentes. La FIA llegó a plegarse a los futboleros del mundo, adelantando la hora de la carrera para no contraprogramar el Holanda-Serbia de Leipzig. Pero la oferta de la fórmula 1 quedó en una soporífera victoria de Fernando Alonso, cuyo dominio tan insultante empieza incluso a perjudicar al espectáculo. La reacción de Ferrari y McLaren se ha quedado a medio camino, y el plus de caballos del primero y las mayores revoluciones del segundo son incapaces de anular la fiabilidad del asturiano, en plena simbiosis con su Renault. La confección de la parrilla prometía emociones fuertes. Raikkonen y Schumacher partían al acecho del líder, a quien, en teoría, las características del vetusto Silverstone le perjudicaban. Pero Alonso realizó otra carrera perfecta que comenzó a bordar con el semáforo en verde. El finlandés de McLaren, lejos de atacar al monoplaza azul, bastante tuvo con contener a Schumacher. Sacudida la presión del Ferrari intentó mantenerse cerca de Alonso, pero éste inició su colección de vueltas rápidas. La escapada del español apenas fue perceptible, una o dos décimas por vuelta, incluso menos. Descartados los adelantamientos entre tres motores de potencia similar, quedaba saber el turno de entrada en boxes. Fernando demostró que, además de ir más rápido, lo hacía más cargado, al ingresar más tarde que sus dos perseguidores. El público inglés ya no sabía adónde mirar. El piloto de casa, Jenson Button, se había retirado en la novena vuelta al incendiarse su Honda. Sólo los Williams y Fisichella animaban la carrera, pero eran premios menores. Por delante, todo estaba pendiente de una avería del Renault, algo que no acontece desde el 2004. En la vuelta 30, la ventaja de Alonso ya era de diez segundos sobre Kimi Raikkonen, y dos más sobre Michael Schumacher. El alemán mejoró con la segunda entrada en boxes. Tardó 6,8 en el último repostaje, por ocho segundos del finlandés, que vio así como el de Ferrari le arrebataba el segundo puesto. Pudo ser peor porque el Renault de Fisichella no tardó en asomar con la intención de auparse al podio, pero se quedó en amenaza. Alonso escribió su monólogo en tres líneas. En la primera redactó su pole position , en la segunda su triunfo número trece en la fórmula 1, y en el último renglón añadió la vuelta rápida: nunca antes había logrado los tres méritos en un mismo gran premio. Ya es el segundo piloto en activo con más triunfos (trece, al igual que Coulthard). Un pasito más para los 86 de Schumacher.