Inglaterra vive del arranque

Xosé Ramón Castro
X. R. Castro REDACCIÓN

DEPORTES

KAI PFAFFENBACH

Indultó a Paraguay en el primer tiempo y acabó defendiendo el tanto del capitán guaraní Gamarra en propia meta

10 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Inglaterra es como una macedonia. Tiene casi todo, pero siempre le falta algo. En su estreno mundialista echó de menos a un goleador que cerrase un partido que terminó en suspense. Ganó y fue superior a Paraguay, pero tan sólo Gamarra en propia puerta hizo diana para los pross . Casi todo sucedió al principio en el Waldstadion. Inglaterra salió del vestuario para ponerse por delante. En el primer tiro a puerta, la primera falta botada por Beckham, el balón terminó en el fondo de la red tras un desvío envenenado del capitán Gamarra. El gol liberó a los ingleses y desnudó al combinado guaraní. Tres córneres consecutivos, las imprecisiones de un capitán convertido en un flan y la lesión del meta titular Villar, unidos al toque sutil y profundo de la línea de creación británica hacían aventurar un triunfo fácil. Pero Inglaterra, más estética que peligrosa, perdonó. El gigante Crouch y el pequeño Owen trabajaron a destajo para llevar a la desesperación a la errática zaga sudamericana, pero se olvidaron de cerrar el partido. Lo pudieron hacer Cole y Lampard desde la segunda línea, pero todos sus obuses buscaban el cielo alemán y no la portería de Bobadilla. Paraguay se fue al descanso indultado. Peor no lo podía hacer. Por eso cuando volvió al campo al menos sacó a relucir parte de sus atributos. Más ordenado, más intenso y con más presencia arriba, aunque en realidad sus ocasiones reales apenas existieron. Este empuje sirvió para descubrir a la otra Inglaterra. A la del músculo y el orden. La línea de cuatro nunca se descompuso, los mediocentros se apuntaron al pelotazo y arriba, ya sin Owen, Crouch se las ingenió para incordiar a una zaga que jamás perdió a sus cuatro unidades. Y lo más importante, Robinson nunca vivió una situación dramática. Paredes abría espacios en zonas de riesgo, Acuña se ofrecía y sobre todo Nelson Valdez aparecía en todas las jugadas en zona de remate. Pero tan sólo pudo ejecutar uno al que respondió con diligencia el meta del Tottenham. En este plan B Inglaterra también demostró que puede vivir de la contra. Dos llegadas de Lampard obligaron a Bobadilla a sendas réplicas. Lo que no demostró el equipo de la rosa fue capacidad para manejar el balón. Con semejante medio del campo, Inglaterra debiera ser mucho más creativa. Tampoco fue lo incisiva que debiera. Llegaron a la portería contraria mientras Paraguay defendió con la vista, pero apenas pisaron área cuando enseñaron los tacos. Nada tan preocupante como la falta de pegada. Si Rooney no llega a tiempo, la voluntad de Crouch, las roscas de Beckham y la velocidad de Owen no serán salvoconducto suficiente para llegar demasiado lejos.