El Dépor falla en casa y tendrá que pelear por la Intertoto

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade A CORUÑA

DEPORTES

El Athletic confirma en Riazor su permanencia en Primera

08 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Dieciséis partidos llevaba el Athletic sin marcar más de un gol, pero le faltaba visitar Riazor. En otra abominable actuación en casa, el Deportivo tiró por la borda la ventaja inicial y se dejó remontar por un adversario que confirmó anoche su permanencia. La despedida ante la afición no pudo ser más gris. El Dépor pierde así sus opciones matemáticas de entrar directamente en la UEFA, pero le queda la vía de la Intertoto, aunque ahora está obligado a ganar en el campo del Alavés si quiere asegurar la séptima plaza. Una vez más, no tenía buena pinta el Deportivo en casa. A pesar de las acometidas iniciales, los bilbaínos fueron amansando a los locales, que ejercían su habitual dominio sin ocasiones. Había dudas sobre la dimensión del autobús de Clemente, que finalmente fue de cinco hombres en defensa, con uno más cerrando por delante. Y eso que el técnico vasco había anunciado sus intenciones ofensivas: «Vamos a Riazor a ganar». Contra el cerrojo del Athletic, Caparrós apostó por abrir a la banda a Arizmendi para que buscase diagonales hacia el interior y dejase el pasillo para Manuel Pablo. Funcionó, pero a medias. Manuel Pablo llegó, pero no creó demasiado peligro. Además, sin extremos es realmente difícil abrir una defensa de cinco hombres, por bien que se agreguen los laterales (Capdevila estaba subiendo bastante menos que el canario). Pero cuando parecía que el Athletic empezaba a anular las vías de llegada del Deportivo, todo cambió de pronto con uno de esos despistes defensivos que explican por qué un equipo pelea por el descenso. El fallo lo aprovechó Arizmendi, que marcó después de un remate de Tristán. El madrileño homenajeó a Diego con un golazo en el día de la supuesta despedida del andaluz. Cosas que pasan. Arizmendi sólo ha conseguido marcar con el Deportivo ante el Athletic de Bilbao. Uno en San Mamés y otro en Riazor. También cosas del fútbol. Su tanto, por supuesto, lejos de la banda y como lo que es, un delantero centro. El gol cambió el partido. Trastocó los planes del ofensivo Clemente que, en un alarde de riesgo, cambió su defensa de cinco por una de cuatro. En ese momento (minuto 20), la teoría decía que el partido se ponía mucho más cómodo para el Deportivo. El Athletic se abría, dejaba huecos atrás y podían aparecer las contras. Pero en Riazor, esta temporada no hay teorías que valgan. Tal y como estaba el encuentro seguro que la afición ansiaba al menos una pequeña exhibición de fútbol en la despedida del equipo esta temporada. Pero ni así. La primera parte se fue perdiendo en una inefable muestra más de tedio y patadón, sin orden ni demasiado gusto por el entretenimiento. Y la segunda empezó igual. El Athletic metió en el campo a Etxeberria, ganó en calidad y posesión del balón, y empezó a achuchar al Dépor. El partido se puso peligroso. Tanto, que obligó a reaccionar a Caparrós. Carril, Xisco, Gallardo... Todo inútil. El equipo ya no estaba en el campo. Tristán salió con una bronca mayoritaria y algún aplauso, como el de Caparrós, que se lo cargó pero le aplaudió hasta el túnel de vestuarios. Instantes después, los blues coreaban el nombre de Bebeto. Triste adiós (si lo es) para un delantero que pudo ser grande, pero que se fue quedando por el camino. El Athletic marcó en un horrible fallo defensivo de los blanquiazules y después de una absurda mano de Sergio en una barrera que se sancionó como penalti.