El Dépor visita a un Villarreal eufórico tras eliminar al Inter
08 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Es como si ambos hubiesen saltado al otro lado del espejo. El Villarreal de entonces es el Dépor de ahora, y el Deportivo actual es el Villarreal de antaño. Eso sí, salvando las distancias en lo relacionado con el presupuesto (el coruñés casi duplica al levantino), los habitantes de sus ciudades y la profesionalidad de sus presidentes. Esta noche ambos vuelven a verse las caras en El Madrigal, pero el reflejo ya no es el mismo. Blanquiazules y amarillos experimentan momentos opuestos. Los coruñeses anhelan una oportunidad de volver a participar en una competición Europa, sea cual sea, la próxima temporada. Lo están intentando con altibajos, pero viviendo al límite. Un error, con tan escaso margen de maniobra hasta el final de Liga, puede ser definitivo. Euforia amarilla El rival disfruta de ese privilegio. No lo hace mal. De hecho, después de eliminar al Inter de Milán el pasado miércoles, ya es el sexto equipo español que alcanza las semifinales de la primera competición europea de clubes. Manuel Pellegrini ha dotado al Villarreal de las dosis necesarias de orden europeo y competitividad sudamericana. Por eso, Román Riquelme es su referente. Hoy, el Deportivo es séptimo con cuarenta y nueve puntos, a uno del Sevilla y Celta (ocupantes de los puestos de UEFA) y a seis del último clasificado para la Liga de Campeones, el Osasuna. El Villarreal le sigue en la clasificación, con un punto menos (48). El Dépor es uno de los conjuntos más potentes como visitante y el cuadro de Pellegrini se defiende bien como equipo local. Claro que, lo mismo sucedía la pasada campaña y los entonces jugadores de Irureta se impusieron en El Madrigal claramente. Queda por comprobar hasta qué punto el partido contra el todopoderoso Inter de Milan ha servido para reforzar mentalmente al Villarreal o, por lo contrario, pasará factura en forma de cansancio. Calendario complicado Después de esta noche, al cuadro coruñés le espera el Sevilla, y a su rival, el Barça y la Champions . Antes, los blanquiazules han dado la de cal y la de arena en sus desplazamientos ligueros. Derrotas ante el Atlético, Barcelona y Real Madrid y victorias frente al Betis, Osasuna y Getafe. Los levantinos sólo han perdido una vez en sus ocho últimas jornadas de Liga. Fue ante el Betis en casa (1-2), el 25 de marzo. Puede que Manuel Pellegrini apueste por la continuidad en su alineación, aunque no sería descabellado que ofrezca un descanso a alguno de sus jugadores importantes. Todo, con reservas, porque no está la situación como para conceder ventajas y el Villarreal todavía puede quedarse sin una plaza europea para la próxima temporada. Caparrós ha tenido que hacer cábalas y apurar la semana hasta el último minuto, debido a las lesiones que han sufrido muchos de sus jugadores. Rotaciones obligadas. Más allá del momento deportivo, unos y otros llegan al encuentro con estados de ánimo divergentes. La euforia amarilla contrasta con la ciclotimia blanquiazul. Hoy, a la Champions ; mañana, ánimos revueltos. Entremedias, discusiones y debates trascendentales del tipo quiénes somos y hacia adónde caminamos. O... ¿éste camino lleva a alguna parte? Lejos de Riazor Esta noche se puede disfrutar del fútbol en El Madrigal. Al Deportivo, en su estilo, no le salen malos partidos lejos de Riazor. Y el Villarreal intentará frenar a un rival directo en la carrera por un puesto en la próxima Copa de la UEFA. En cualquier caso, a estas alturas de campeonato, se podría decir que el resultado ya es lo único que importa.