Rienda supera con otro triunfo el récord de Blanca

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Ya es segunda en la Copa del Mundo de gigante

04 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

A sólo seis días de que desfile como abanderada española en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Turín, la granadina María José Rienda volvió a demostrar ayer con un nuevo triunfo en el gigante de Ofterschwang (Alemania) que se encuentra en el mejor momento de su carrera y que es la principal candidata al oro. Rienda ganó, esta vez empatada con la sueca Anja Paerson, quien se perfila también como su gran rival en el gigante programado para el 24 de febrero en la cita olímpica. La estadounidense Julia Mancurso tuvo que conformarse con la tercera posición al entrar a nueve centésimas. La esquiadora de Sierra Nevada, que tras rebasar a la croata Janica Kostelic asciende al segundo puesto en la Copa del Mundo de gigante, a cien puntos de Paerson, firmó una gesta que hace un par de años parecía imposible: con cinco triunfos en carreras de la Copa del Mundo, aventaja ya en una victoria a Blanca Fernández Ochoa, bronce en la modalidad de eslalon en los Juegos de Albertville 92. Rienda abrió su palmarés de la Copa del Mundo la temporada pasada, cuando se impuso en el gigante de Aare (Suecia), y poco después repitió éxito en el Lenzeheide (Suiza). Todavía mejor está esquiando este curso, con grandiosos triunfos parciales en Aspen (Estados Unidos) y las dos victorias consecutivas, el viernes y ayer, en Ofterschwang. Rienda halló más dificultades para ganar que el día anterior. Abrió la pista en la primera manga e impartió una lección magistral de técnica en un trazado que se adaptaba a las mil maravillas a sus condiciones. Tuvo la fortuna, además, de que la eslovena Tina Maze y la austríaca Kathrin Zettel, dos de las favoritas, fueran descalificadas al salirse de la pista. La española marcó un crono de 1 minuto, 12 segundos y 20 centésimas, superando a Paerson en 18 centésimas y a Mancuso en 21. Por tanto, abordaba la definitiva manga con más presión que la víspera, cuando contaba con una ventaja considerable de 41 centésimas. Pero llegó la segunda bajada por la pista bávara y la granadina, no sin pasar grandes apuros, respondió como una gran campeona. Tenía que mejorar el extraordinario registro de la Paerson, que se había puesto en cabeza segundos antes. Rienda se vino arriba, metió una marcha más, dibujó con su cuerpo un muelle perfecto en las curvas, anticipó de maravilla e igualó el tiempo de la escandinava en la parte final.