«Continúo en la brecha para estar en paz conmigo mismo»

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso REDACCIÓN

DEPORTES

El jugador vasco se ve mejor que tras su segundo Masters. Anuncia éxitos después de superar una época difícil y jugar previas. «Llegué a plantearme: o mejoras o lo dejas»

02 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Chema Olazabal (Fuenterrabía, 1966) sabe bien lo que es reinventarse. Lo hizo cuando después de su primer Masters una poliartritis reumatoide le impedía andar y llevar una vida normal; y también lo hizo, ya con la segunda chaqueta verde en su armario, en los dos últimos años, pese a llegar a verse fuera del top 50 y sin sitio en los mejores torneos. Su tercer puesto en el Abierto Británico y los segundos en el Masters Alemán y en el BellSouth Classic anuncian algo. «Si sigo así, los títulos vendrán», avisa. -¿Qué le pasó durante los dos años anteriores? -Le estaba pegando mal a la bola, no iba ni suficientemente largo ni recto. Llegaba al green con la obligación de meter todos los putts . -¿Cómo se explica su recuperación tras meses duros? -A base de esfuerzo, tesón y trabajo. Llegué a plantearme «o mejoras o lo dejas porque no estás aquí para ver si pasas el corte ». Y empecé una dura preparacion física para mandar la bola más lejos, y una preparación técnica para lograr lo que sabía que debía conseguir desde que empecé a trabajar con Butch (Harmon), mandar la bola más recta. -¿Qué importancia tuvo el trabajo con Jon Karla Lizeaga, preparador de la pertiguista Naroa Aguirre? ¿Y Harmon? -Con Jon Karla descubrí, a los 38 años, un mundo nuevo, el poder de remodelar el cuerpo para adaptarlo a funciones específicas en un deporte. Con Butch , al que veo esporádicamente desde hace año y medio, habíamos sentado antes las bases de cómo debía trabajar técnicamente y qué debía conseguir para mejorar. El resto es de mi cosecha. -Usted no sigue mucho las estadísticas; pero dicen que, más que en distancia, lo que usted ha mejorado este año es el «putt». ¿Lo siente así? -Las estadísticas dirán lo que quieran, y además están medidas en algunos hoyos determinados, pero yo al ver volar la bola sé que va más lejos. El putt , desde que agarré un McGregor en marzo, y desde que lo practico como un salvaje, no menos de 45 minutos al día, también va mejor, gracias. -¿Con los cambios, es mejor jugador ahora que tras ganar su segundo Masters? -Por supuesto. En seis años se evoluciona mucho, si no este juego te retira. No sólo hay que fijarse en el score del ganador de un torneo, hay que mirar el score del corte , cada año más bajo. Todos los jugadores que estamos ahí somos mejores seis años después. -¿Siente que su mejor momento está por llegar? -El año no ha terminado. Aún me queda espacio para mejorar mi puntería con el driver . Los resultados son una satisfacción añadida, pero el fin por el que sigo en la brecha es estar en paz conmigo mismo, para saber que sigo siendo capaz de hacerlo bien, y es independiente de ganar o no ganar. Pongamos que ganar es el bonus , la guinda. -¿Tanto como para ganar el Open Británico, que este año tuvo tan cerca? -Es el torneo que más me gustaría ganar, quizás por esa ansia no lo he logrado aún. Este año estuve cerca y lejos al mismo tiempo, ya que Tiger sabe pisar el acelerador cuando conviene, pero lo que sí puedo decir es que disfruté. Fue un lujo, primero estar ahí y después jugar bien y relajado las tres vueltas con Tiger. -Jiménez tomó aire después de los 40, que usted celebrará después de las Navidades. Fred Funk ganó The Players este año con 48. ¿Hasta qué edad cree que puede rendir en la élite? -Si nos fijamos en cosas de la edad, Vijay Singh ganó 13 torneos antes de cumplir los 40 (tiene 43) y lleva quince desde entonces. A unos, como al vino, les va bien cumplir años, y a otros no. -Ballesteros le ve capacitado para ganar un par de «majors» más. ¿Usted qué piensa? -Seve de golf sabe un montón. Espero que no se equivoque. Gracias, Seve. -De verse fuera del top 50 y sin tarjeta en la PGA, pasó a encarrilar su presencia en la Ryder. Ya dijo que no se le caían los anillos por jugar previas. ¿Qué fue lo peor? -Somos impacientes, y queremos resultados inmediatos cuando aplicamos cambios, pero al final ves que tienes que dar tiempo al chiquillo para que eche a andar. -Ahora que Woods parece haber recobrado su nivel, ¿quién le hará frente? -Tiger es una fuerza de la naturaleza que está revolucionando el golf. La consecuencia inmediata es que los demás tuvimos que evolucionar a marchas forzadas, parecido a lo que pasó en tenis femenino con la aparición de las hermanas Williams. Ahora prima la potencia sobre la habilidad, y todo el mundo es bueno alrededor de green . Pero no tengo ninguna duda de que los Tiger del futuro tienen ahora 12 o 14 años, y pronto empezaremos a oír hablar de ellos. -¿Por qué los europeos resurgen en la Ryder Cup y fallan en el «Grand Slam»? -En mi opinión se trata de un hecho diferencial cultural. Los europeos estamos acostumbrados a salvar entre nosotros las barreras que durante años nos han separado, idioma, forma de vida, de comer... Es común ver sentados juntos a comer a un italiano, un escocés y dos suecos, por ejemplo. Somos amigos, salvando alguna tirria personal. Esto ayuda mucho a hacer equipo, y siempre nos veo más como un equipo de rugby que otra cosa, como una piña. Los americanos son individualistas, egocéntricos, y poco amigos entre sí. Por eso fracasan como equipo. Como referencia valga un ejemplo: tras la última Ryder Cup, en Michigan, tenian 12 aviones privados esperando para volar cada uno a su casa, aunque por ejemplo en Orlando vivían cinco de ellos.