Por primera vez desde 1999, el equipo español no estará en el podio
25 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Francia bajó del podio continental a España en el peor partido que la selección nacional ha disputado en muchos años, producto de la decepción por no estar en la final y de cuarenta minutos aciagos que los franceses, con un excelente Tony Parker al frente, aprovecharon para colgarse el bronce del cuello. La canasta aniquiladora de Dirk Nowitzki en semifinales hizo más daño a España que la igualmente mortal de Dimitris Diamantidis a Francia. El duelo franco-español por el bronce acumulaba detrás una tremenda dosis de frustración para ambos, pero el golpe que los dos equipos encajaron el sábado admitía, de todos modos, matices. Los galos perdieron una ventaja de siete puntos en los últimos cuarenta segundos de partido con Grecia. España remontó nueve en poco más de un minutos, tuvo la final en la mano a quince segundos de la bocina y Nowitzki se la arrebató cuando faltaban tres segundos. Es decir, la disposición anímica de Francia debía ser peor, al menos en teoría. El chispazo que activó la máquina francesa emergió del contraataque. Tres balones recuperados dejaron a los hermanos Pietrus correr en solitario a la canasta española y meterla hasta el codo y, que se sepa, lo que más daño hace de los contragolpes y los mates no son los puntos encajados, sino el efecto sicológico que tienen sobre el rival. España soportó como pudo el primer cuarto, aunque sin poder ocultar su maltrecho estado anímico. Un triple de Fran Vázquez dejó el tanteador empatado (21-21) cuando el base de los Spurs de San Antonio Tony Parker ya hacía de las suyas sobre el parqué del Belgrado Arena. Parker, Boris Diaw y el madridista Gelabale destrozaron a una selección española moralmente desecha en el segundo corte. Las diferencias tomaron un cariz preocupante (39-28) sin gestos ni actitudes que ayudasen a pensar en una reacción. Nada, salvo rabia a duras penas contenida. La selección española todavía sufrió más en el tercer tramo. La imparable progresión de Francia hizo aflorar la frustración acumulada por los internacionales rojos. Garbajosa, hundido tras la derrota frente a Alemania por su mala noche desde la línea de triples, no fue el de siempre. Calderón liberó los nervios ganándose una técnica. Los mismos pasos siguió Juan Carlos Navarro. Francia, dos veces derrotada por España en la preparación antes del campeonato, endosó 31 puntos a la escuadra de Pesquera en el tercer cuarto, en el que tuvo una máxima renta de veinticuatro (75-51). España ya estaba fuera del podio. Por primera vez desde Francia 99, donde conquistó la plata, supo que no tenía opciones. Belgrado ha puesto fin a una racha de tres europeos con medalla.