Reportaje | Una derota mal digerida | Las cámaras descubrieron un feo gesto de Luxemburgo hacia Fernando Vázquez. En la capital culpan al colegiado y no reconocen las virtudes del Celta en el Bernabéu
11 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.En Madrid sentó muy pero que muy mal la derrota infligida anteayer por el Celta. Jugadores y medios de comunicación de la capital culparon al árbitro de la derrota y también hablaron de mala suerte. Prácticamente nadie, excepto Vanderlei Luxemburgo, supo reconocer las virtudes del Celta en el Bernabéu. El técnico brasileño hubiese quedado como un caballero después de su comparecencia en sala de prensa de no ser por esas cámaras traicioneras a las que no se les escapa el más mínimo detalle. Luxemburgo y Vázquez mantuvieron un pique dialéctico durante todo el partido que llegó a su culmen cuando Fernando Vázquez chillaba «esto es un atraco» en relación a una decisión del árbitro que no le había gustado. En ese momento el técnico brasileño dirigió su mirada hacia el de Castrofeito y, a la vez que lucía una amplia sonrisa en el rostro, disimuladamente bajaba el brazo y cerraba todos los dedos de su mano izquierda, excepto un dedo corazón que apuntaba hacia el entrenador celeste. Ni Fernando Vázquez ni ninguno de los que estaban en las inmediaciones de los banquillos se dieron cuenta en ese momento del feo gesto del entrenador madridista, pero las cámaras lo grabaron todo y ayer la TVG mostró un primer plano de la insultante mano de Luxemburgo tendida hacia Vázquez. Al margen de este episodio de mala educación, jugadores madridistas y medios de comunicación de la capital echaron al colegiado la culpa de la derrota en el debú liguero en el Bernabéu, sin reconocer prácticamente ningún mérito del Celta. Nadie dudó en Madrid de la validez del penalti señalado a Placente, pero sí aseguraron que no había fuera de juego en el gol anulado a Robinho (especialmente un Roberto Carlos que demostró no conocer el reglamento) y que el colegiado debió de haber pitado penalti por un supuesto agarrón de Contreras a Robinho. Tampoco habló nadie en la capital de España de la permisividad arbitral hacia Gravesen o Michel Salgado, que merecieron ver la segunda tarjeta amarilla por sus agarrones y sus duras entradas. El diario El Mundo fue el más explícito al titular «Atraco para empezar». El rotativo añade que «ni Robinho, ni Ronaldo, ni Baptista. El protagonista en el estreno madridista ante sus fieles fue un tal Ramírez Domínguez. Un tipo que ejerce de árbitro y que se puso un antifaz para atracar al dueño de la casa con una decisión escandalosa». El gol concedido a Canobbio tras el balón que estrelló en el travesaño fue el más polémico. «Un marciano con silbato» tituló ayer de El País, que refleja en su crónica que «Ramírez Domínguez se cargó el partido». Los periódicos deportivos también son duros. Marca abre con el título «Robiño», un juego de palabras entre el nombre del crack y un supuesto robo con diminutivo galleguizado. As va más lejos y habla de un «complot» contra el Real Madrid. «Robinho ya sabe cómo son los árbitros de Villar», escribe, hablando del presidente de la Federación. En fútbol está claro que todo depende del color del cristal con que se mira.