Mínimo triunfo de España ante una endeble Canadá

Luis Villa SANTANDER

DEPORTES

Los suplentes de la selección decepcionaron en Santander.

03 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Luis sigue sin conocer la derrota en sus trece partidos como seleccionador, pero España continúa sin brillo por más que engorde sus estadísticas. Frente a Canadá, eliminada de la carrera hacia el Mundial por Honduras y Costa Rica, ganó por la mínima, sin grandeza alguna. Los suplentes hicieron una demostración de cómo no querer ganarse el puesto. Todo lo contrario que Raúl, que peleó como un novato cuando salió y predicó con el ejemplo pese a errar hasta seis ocasiones. Malas noticias en vísperas de un duelo fundamental ante Serbia, clara vencedora de Lituania (2-0). Un inicio prometedor, con De la Peña en plan mandón, Luque impulsivo y Tamudo ejerciendo de pícaro oportunista ante la pasividad de la endeble zaga canadiense, dio paso a un tedio insoportable que acabó con la paciencia de los hinchas cántabros. Los reservas de Aragonés, firmes candidatos a estar presentes en el Mundial de Alemania si España cumple con su obligación, se merecieron con creces la sonora pitada con la que se marcharon al descanso. Salvo esa visión de juego del Pelat y el buen testarazo del ariete espanyolista, nada, absolutamente nada que destacar en el anodino juego de la selección. Poco se ofrecieron los futbolistas, que parecieron desmotivados. Vale que la fecha no es idónea, que el rival desmotiva y que lo del equipo B puede sentar mal a los profesionales, pero es imperdonable que un internacional no se emplee a fondo y meta el pie con fuerza, jugándose el tipo, cuando defiende a su país. Y mucho cuidado porque Aragonés es de los que suele tomar nota. Estuvieron tan mal los posibles recambios ante Serbia que hasta Sergio Ramos pareció otro futbolista, a años luz del emergente zaguero fichado a golpe de talonario por Florentino Pérez. Tras una semana tensa, el andaluz estuvo nervioso y desubicado en el lateral derecho. Dio la sensación de querer hacer más de lo que sabe y se complicó el partido. Tan mal lo hizo España que hasta la futbolísticamente desconocida Canadá dejó impronta de ser un rival de cierta enjundia en los compases finales del primer período. Incluso Reina tuvo que mostrar sus credenciales a disparo de Radzinski, un delantero de origen polaco. Luis, con cara de pocos amigos, ya había decidido entonces que algo debía cambiar. De un plumazo, retiró a Torres, Tamudo y Luque para dar entrada a Joaquín, Raúl y Morientes. Antes, Xabi Alonso había reemplazado a Orbaiz. Por fin, era hora de ensayar algo más en serio. España mejoró algo en calidad, pero siguió a un ritmo cansino, impropio del fútbol moderno. Sentenció con una bonita acción entre De la Peña y Raúl que remachó Morientes, quien aumentó su registro en la selección, donde ya suma 25 goles en 40 partidos. Lo mejor de la triste noche, empero, el golazo del canadiense Grande.