El Celta enamoró arrollando al Zaragoza en la primera parte

M. Groba VIGO

DEPORTES

GUSTAVO RIVAS

La conexión Canobbio-Baiano desarboló al equipo maño.

18 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Fernando Vázquez repitió de inicio el 4-2-3-1 y le volvió a dar el mismo resultado espectacular que el pasado martes ante el Nacional de Montevideo: Fútbol en estado puro y un dominio insultante. A los siete minutos, cuando el partido ni siquiera había empezado a calentarse, Silva adelantó a los celestes al aprovecharse de un error defensivo del Zaragoza y recibir en solitario, al borde del área pequeña, un pase medido de Baiano desde la izquierda. Le bastó con empujar el balón hacia el fondo de las mallas. Cinco minutos más tarde Baiano pudo marcar el segundo, pero el linier señaló injustamente que el brasileño había recibido el magistral pase de Canobbio en fuera de juego. La misma conexión prodigiosa se repitió en la siguiente jugada y esta vez el ariete brasileño pudo mostrar su calidad regateando al meta Valbuena y cruzando el balón a gol casi desde la línea de fondo. El Zaragoza reaccionó tímidamente y Toledo obligó a Esteban a lucirse en una estirada. Luego el colegiado anuló por fuera de juego un tanto de Piti tras un saque de córner. La impresionante calidad celeste seguía enamorando al escaso público presente en el Ciudad de Vigo y Canobbio correspondió a ese calor enviando al poste, casi en la escuadra, un tiro inverosímil desde más de treinta metros. La tromba local continuaba. Valbuena detuvo un potente disparo de Jorge desde la derecha. El veterano Esteban volvió a brillar con una palomita y una parada imposible de un globo cruzado de Cani. Baiano dio otro recital de habilidad regateando en el área en una jugada que acabó con el público pidiendo penalti. Silva despidió la primera parte estrellando en el larguero un disparo cruzado desde cuarenta metros y provocó el delirio en las gradas. El 4-4-2 funcionó peor En la segunda parte Fernando Vázquez introdujo un 4-4-2 con Sánchez y Perera en punta de ataque. Víctor Muñoz, técnico del equipo aragonés, se pasó a un sistema con tres centrales para evitar una previsible goleada vergonzosa. La superioridad local continuaba, pero la profundidad en ataque disminuyó y el derroche de oportunidades de la primera mitad decreció en la segunda. A los puntas celestes les costaba romper el cerrojo maño. Sánchez intentó sorprender a Valbuena de un tiro raso desde lejos que se le fue fuera pegado al poste izquierdo. Cuando el valenciano volvió a tener una oportunidad, su disparo a la media vuelta le salió demasiado flojo y permitió a Valbuena detener sin problemas. Juan no tenía su día y, por culpa de una mala recepción, no pudo culminar al borde del área una contra impresionante de Canobbio y un pase milimétrico de Jesús Perera. Error de Esteban Cuando el resultado parecía sentenciado Savio estrelló un balón en el travesano local tras una gran jugada personal. Ya en el 90 Esteban entregó un balón al recién incorporado Lafita. Este fallo garrafal permitió al delantero del Zaragoza anotar a placer el 2-1 definitivo.