Alonso y la suerte del campeón

Toni Silva REDACCIÓN

DEPORTES

Otra avería de Raikkonen cuando rodaba primero allana el camino del asturiano hacia el título, al sumar su sexta victoria y 36 puntos de ventaja

24 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Alonso se está cobrando las deudas que el deporte de élite había contraído con la bandera española. La avería de Carlos Sainz a doscientos metros de la meta. El penalti de Raúl contra Francia en cuartos de final. La derrota de Gasol y compañía ante Estados Unidos en los últimos Juegos Olímpicos. O la designación del virtual proyecto de Londres 2012 en Singapur. Todas las desgracias vividas por la afición española se van difuminando cada vez que a Kimi Raikkonen se le para el motor en mitad de una carrera que lidera. Lo que el deporte le ha quitado a España se lo va devolviendo a Alonso, sólido líder del Mundial que ayer alcanzó su sexto triunfo del año gracias a otra rotura en el McLaren del finlandés en la vuelta 35 del Gran Premio de Alemania. Son ya 36 los puntos de ventaja del asturiano sobre Raikkonen y setenta puntos en juego. Alonso ya no necesita ni la mitad de la suerte que le acompaña. Le basta con seguir siendo el más fiable. Fernando lo intentó como siempre, en la salida. Pero el sistema de arranque de McLaren no permite sorpresas. El ovetense se puso a la estela de Kimi, dejando a Button en una nube de denso tráfico en la primera curva de Hockenheim. Por detrás, Michael Schumacher demostraba un día más que su F2005 no se estimula ni ante su público, que ya agradecía que el heptacampeón rodase en el tercer puesto (aunque muy lejos de Alonso). Raikkonen no tardó en abrir una brecha considerable (nueve segundos en la vuelta 20), y mantuvo el liderato tras el primer paso por boxes (doce segundos). Pero su carrera se acabó diez giros más tarde. Su coche se paró en una curva y ya no hubo manos al casco. Cuando las averías se hacen rutina ya no hay desgracias que lamentar. Así, Alonso supo por radio que él era el propietario de los diez puntos de Hockenheim sin necesidad de adelantar, mientras que Kimi pensaba que, un año más, el circuito alemán era gafe para él: nunca ha acabado una carrera en el asfalto que, paradójicamente, luce sobre sus gradas el símbolo de Mercedes. Tras doce carreras disputadas, el Mundial está casi tan sentenciado como hace un año con Michael Schumacher, ganador entonces de once de los doce primeros grandes premios. El mérito del asturiano es mayor porque Renault no es el mejor coche sino McLaren. Alonso fue otra vez el piloto más fiable, pero no el más espectacular. Ese papel le correspondió a Montoya, con un segundo puesto después de partir de la última posición por su salida de pista en la calificación del sábado. McLaren es el monoplaza más veloz de la fórmula 1. Pero ya hace varias carreras que el 2005 ha dejado de llamarse el Mundial de los neumáticos o de la aerodinámica . Será el año de la fiabilidad . Y ahí Renault se lleva la palma. Alonso lo sabe muy bien, por eso su primer gesto tras la bandera a cuadros fue hacer una reverencia a todo su equipo. Mientras una grúa retiraba el coche de Kimi.