Los problemas en la rodilla izquierda obligaron al murciano a abandonar un día antes de iniciarse los Pirineos.
15 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El calor ha llegado a la carrera de una forma brusca. En Montpellier, con cerca de 40 grados, la retirada de Alejandro Valverde eclipsaba en cierta medida la tercera victoria de etapa de Robbie McEwen. El líder de la clasificación de jóvenes, el vencedor de la etapa de Courchevel por delante de Lance Armstrong, y quinto clasificado en la general, decía adiós a la carrera en el avituallamiento, en el kilómetro 76. La rodilla izquierda del corredor del Balears no ha podido soportar las molestias que tenía desde que se golpeó en ella con el manillar en la contrarreloj por equipos. El agua y el frío que hubo antes de los Alpes le han pasado factura. Valverde confirmó en la línea de meta lo que ya se sabía: «No hay palabras para explicar lo mal que me siento. Es duro abandonar en estas condiciones. Físicamente me encontraba muy bien pero con la rodilla en esas condiciones no podía seguir. Ha sido una pena». Ni siquiera llamaron al médico en carrera. Todo era inútil. Si seguía corriendo lo único que iba a conseguir es que se agravasen esos problemas de cara al futuro. A los 25 años, Alejandro Valverde tiene muchos Tours por delante, pero sólo dos rodillas. «He tomado la salida para intentarlo, pero no podía. Cada día he tenido más molestias, sobre todo a partir de Courchevel. Es uno de los días más triste de mi carrera. Para curarme, lo único que podía hacer es dejar de correr», afirmó Valverde. Terminó diciendo que volvería en el 2006 para hacerlo al menos como lo había hecho este año. Los Pirineos, que llegan hoy, con dos finales en alto en Ax3-Domaines y Saint Lary, deben de dejar el Tour bastante decidido. Saint Lary, lo más duro Lance Armstrong conoce muy bien el terreno que va a pisar. Se subirán cuarenta kilómetros en seis puertos. El que más daño puede hacer es el de Pailhères, con 15,1 kilómetros de subida y unos porcentajes del 15%. Quedará luego la ascensión final a Ax3-Domaines, que no es muy larga, 7,9 kilómetros con un 8,3% de porcentaje, pero que se complicará mucho por el puerto anterior. Es una etapa que tiene tres fases muy distintas y por lo tanto, enormemente peligrosa. Los primeros 80 kilómetros son totalmente planos. Luego habrá 40 kilómetros con cuatro puertos, tres de cuarta categoría y uno de tercera, antes de afrontar la dureza final en los últimos 60 kilómetros. «Pailhéres es un puerto poco conocido pero complicado, extraño», señalo el americano. Hay que recordar que los Pirineos ya conocen la tiranía de Lance Armstrong. Ha dicho que llevaba hidratándose desde hace tres días para esta etapa, pensando que va a hacer calor. «Beber el mismo día no sirve para nada». En el 2000, en Hautacam el único corredor al que no sobrepasó fue a Javier Otxoa. En el 2002, en La Mongie, Beloki sólo perdía siete segundos. Fue la famosa etapa en la que Heras, entonces en el equipo de Armstrong, trabajó para su líder mientras que Beloki no se despegaba mucho de ellos. El año pasado, en La Mongie, sólo Ivan Basso pudo estar con él. No se sabe si aprovechará el primer día para atacar, o el segundo. Lo normal sería que lo hiciese hoy, sin esperar a la gran etapa de montaña del Tour, que es la jornada más dura de toda la ronda.