El Racing gana y da un paso de gigante en Salamanca

La Voz

DEPORTES

MANUEL BARROSO

Bermejo y Tena sellan el triunfo en un buen partido.

09 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Un dato: el Racing tiró dos veces a puerta en un minuto y el Salamanca tardó diez en intentarlo; un síntoma: Bello sólo trabajó a ráfagas; un desahogo: el equipo verde actuó más tranquilo porque al fin se fue al descanso sin ver tarjetas; y un resultado: los ferrolanos mandaron desde los 55 segundos cuando Franch envió un balón que Juanito centró y Bermejo convirtió en un gol que redondeó Tena al final. Todo permite que la permanencia esté bastante más cerca después de un paso de gigante gracias a un buen partido en Salamanca. Quizás lo más importante sea que el Racing ha recuperado sus señas de identidad. Vuelve a parecerse al equipo que sorprendió en el primer tercio de liga. Presiona la salida del balón del rival, adelanta con moderación su zaga, defiende más junto, combina cuando puede y no tiene reparos en buscar balones largos si el rival no le deja tocar. Así, con las ideas claras, un fútbol práctico y sabiendo bien a qué jugaba, controló el Racing un primer tiempo que vivió con el viento en las velas que le proporcionó un gol madrugador como el de Bermejo. El Racing presionó con eficacia hasta obligar al Salamanca a jugar demasiado en largo y vivir a merced de los centímetros de Franch, Cobas, Vosahlo y Tena. El orden del equipo de Juan Veiga sólo lo burlaba Zé To. En sus botas nació la mejor jugada charra, cuando Lupidio sirvió el pase de la muerte y Tomás perdonó a un Bello Amigo casi batido. El resto, salvo un tiro lejano de David Cano, fue nadar y guardar la ropa para el Racing. Incluso pudo irse al descanso con una victoria más amplia gracias a un jugadón de Mario Bermejo. Recibió un balón en el medio campo, oteó el horizonte, prefirió no combinar con Granon, fue dejando atrás a tres jugadores, metió un cañito a Tom y -¡ay!- llegó Lupidio para chafar el gol de la jornada en el minuto 38. Tras el descanso, para alejar al Salamanca de su área, el Racing hizo suyo aquello de que la mejor defensa es un buen ataque. Lanzó un asedio impresionante sobre el área de Tom, se sacudió las llegadas del rival y creó peligro con insistencia. Con una dejada de Pina que Bermejo no pudo aprovechar; con un doble tiro del pichichi y de Pina; con faltas, llegadas, remates... El partido estaba completamente descosido. Y el Salamanca salió perdiendo en el intercambio de golpes. Con toda justicia. En medio del chaparrón del Racing, que ajustó sus piezas con la entrada de Curro Vacas y Diallo para reforzar el centro del campo, el gol llegó como menos se esperaba. Con un despeje alto de Tena que fue a caer en plena escuadra de la portería de un despistado Tom. Ahí se terminó el partido. Un rival, tocado El Racing se aprovechó de la zozobra de un Salamanca al que deja tocado. Hasta perdonó el tercer tanto en una internada de Bermejo, quien dejó atrás un balón que Juanito, por un impertinente tropezón, no pudo aprovechar. Con las gradas casi vacías, el Racing volvió a disfrutar unos minutos como hacía tiempo que no hacía. Para sacudirse definitivamente la caraja de un bache que quizás ya nunca vuelva a incordiar al equipo ferrolano, con un pie bien amarrado ya en la Segunda A (y definitivamente reconciliado con su afición, a la que saludó al final).