Luis y el racismo perseguidor

GASPAR ROSETY

DEPORTES

21 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

HACE ya algunos meses que Luis Aragonés cometió un doble desliz, primero refiriéndose a Thierry Henry como «ese negro de mierda» y, días después, aludiendo en una conferencia de prensa internacional a «las colonias y a los que corrían detrás de los gamos». Razoné por aquel entonces que el seleccionador español había cometido un error que traería consecuencias y que debía reflexionar sobre el alcance de sus palabras. Luis ha vuelto a referirse al asunto en su última comparecencia ante los medios de comunicación y ha puesto como ejemplo que a él mismo le llamaban mono y que esos gritos de «uh,uh,uh» se profieren siempre para perjudicar la serenidad del rival. Yo no tengo dudas de que el veterano entrenador no es una persona racista o xenófoba pero es verdad que tampoco el entorno ayuda mucho. En España han proliferado términos como sudaca o negro , lejos del fútbol, a los que se les añade de forma incorregible el calificativo «de mierda», como si no fueran ya en sí mismas expresiones despreciativas y contrarias al buen orden. Esta situación no nace en el fútbol, pero, como todo aquello que toca, el balompié cumple el papel de altavoz para estos insultos. Y qué mayor relevancia si el destinatario de tan estúpida expresión es un futbolista de renombre. Miel sobre hojuelas. A Luis deberían sugerirle que no vuelva a hacer manifestaciones públicas sobre el caso y que se dedique a entrenar. Pero que quede claro que ni él es el único culpable ni es el responsable de haber maleducado un país que descalifica e insulta con facilidad pasmosa. Nos conviene mirarnos por dentro y repasarnos, por si somos lo que no queremos ser o acaso no reconocemos algunos de nuestros problemas. El racismo perseguirá a Luis Aragonés para siempre.