El Estudiantes apea al Real Madrid del liderato de la ACB

La Voz J. M. | MADRID

DEPORTES

La actuación de Sergio Rodríguez, decisiva en el triunfo local

27 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Sergio Rodríguez decantó el derbi número cincuenta entre el Estudiantes y el Real Madrid en la temporada regular del lado estudiantil y saldó cuentas de la derrota encajada el viernes pasado en la Copa apeando a los blancos del liderato liguero, ahora en manos del Tau. La acumulación de partidos entreambos no cambió la decoración del sexto cara a cara madrileño, amenazado al principio por la posibilidad de un desenlace súbito y reanimado por el joven base canario hasta el éxtasis local del epílogo. Sergio Rodríguez rescató al Estudiantes cuando el Madrid amenaza con romper el paertido por la vía rápida (11-21). El Madrid ganó la partida que le habían planteado en la zona y, de pronto, empezó a jugar como si enfrente no hubiera contrario. Tocaba el turno del mejor jugador del último europeo júnior. Para empezar, rompió la sequía anotadora local con un triple en la última acción del primer cuarto (14-21). A continuación, miró a los ojos al francés Sonko y cogió el pulso al partido. Dirigió, anotó y consiguió despejar la mente de un equipo estancado hasta entonces en la inoperancia. La labor del estudiantil significó un parcial de 16-6, la resurrección del equipo del Magariños y, con ella, la de un derbi que apuntaba hacia un final súbito en medio de continúas pérdidas (veinte en el primer tiempo entre ambos conjuntos). El Madrid resistió el repunte colegial con aciertos en instantes precisos, pero Rodríguez le mandó al vestuario con tres puntos de déficit (43-40). El canario abandonó la pista en pleno tercer cuarto (58-55 min 26) y una nutrida lista de méritos. El principal, haber despertado el instinto luchador de los suyos. El Estudiantes había experimentado una transformación completa; volvía a controlar la pintura, corría siempre y, además, los tiradores entraron en racha (72-59 min 30). A los blancos les pasaba factura la fatiga. Tocado de gravedad, el Madrid lanzó el último intento. Pero el Estudiantes tenía a su presa favorita entre las garras y no la dejó escapar, incluso incrementó el castigo.