El conjunto malagueño conquistó su primer título español con un merecido triunfo en la final de la Copa del Rey ante un Madrid que nunca se entregó.
20 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Unicaja encontró el premio que ha buscado durante los dos últimos lustros. Málaga ya puede presumir de un título español. Había conquistado la Copa Korac, pero también había tropezado en una par de finales de la ACB. Le faltaba el refrendo doméstico y ayer, por fin, resolvió una cuenta pendiente, el espaldarazo a una afición que durante los últimos años ha colgado el cartel de «no hay billetes» y a uno de los proyectos más serios del deporte español. Unicaja fue superior al Real Madrid, realizó un primer cuarto primoroso en ataque y supo aguantar las trampas que el zorro Maljkovic le planteó hasta el último instante. Zaragoza quería descubrir a la nueva estrella del baloncesto español y se encontró con el triunfo del juego colectivo, del esfuerzo y las rotaciones interminables. Más práctico, pero menos vistoso. No era el día para el lucimiento individual. El baloncesto atractivo se resumió a los diez primeros minutos, aquellos en los que Unicaja rozó la perfección (anotó sus primeros nueve lanzamientos) y superó a un Madrid que se encomendaba a la inspiración de Louis Bullock. El resto, esfuerzo. En los malagueños, jugaban todos y anotaban todos; en los madridistas, sólo Bullock. Maljkovic, una vez más, dedicaba a sus pívots al trabajo sucio. El Madrid vivía del rebote ofensivo y del acierto desde más allá de la línea de 6,25, armas suficientes para recortar una desventaja de hasta trece puntos, pero insuficiente para tumbar a un Unicaja sobrado de recursos, y en el que cada jugador tuvo su parcela de protagonismo. En el primer cuarto, le tocó a Fran Vázquez y a Risacher; en el segundo a Bremer; a Berni Rodríguez en el último; y siempre a Garbajosa, brillante durante toda la fase final. Pero si algo tiene un equipo de Maljokovic es que nunca se entrega. Apeló a la zona, a la dureza, rompió el ritmo de los malagueños y confió el muñeca mágica de Bullock. Así recortó punto a punto. Garbajosa decidió con un triple y Berni acabó con el resuello de Bullock. Unicaja se dejaba un pedacito cada vez que acudía a la línea de tiros libres, pero al digno esfuerzo del Madrid le faltó tiempo y talento.