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07 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Vuelve el fútbol, ese espectáculo que apasiona con sus grandezas y miserias, sin poder entender cómo son manejadas unas y otras, según los intereses de aquellos interesados en presentar como éxitos lo que está calificándose como fracaso. Ejemplo, el Madrid de hoy, elevado hace tres días a los altares merced al penalti que valió para aliviar la preocupación de los responsables y el enfado de los seguidores blancos, quienes, ahora, parecen compartir de buen grado esa confianza que predica Roberto Carlos cada vez que se le acerca un periodista. Al brasileño le da lo mismo que en el banquillo esté Del Bosque o su paisano Vanderlei Luxemburgo, a quien llaman Chiquito de la Calzada por su forma de moverse por delante del banquillo durante el juego. Siempre que habla Roberto Carlos es para decir que «el Madrid lo ganará todo», y la hinchada es feliz. También por aquí el nuevo año alivió la amargura que se palpaba al final del que se fue. El Pontevedra, con Changui, renueva sus esperanzas. Al Racing se le disipó la amargura por aquel empate en Pasarón. Fernando Vázquez y el celtismo vuelven a respirar casi como antes de empezar esta Liga. Del Deportivo parece más prudente opinar después de Mallorca.