El Dépor inicia el año como el más goleado en casa

Alfonso Andrade Lago
Alfonso Andrade A CORUÑA

DEPORTES

Pero visitará Mallorca como uno de los más firmes a domicilio.

01 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando empezó la Liga 2004-05 pocos aficionados blanquiazules intuían una situación deportiva tan delicada en el Dépor actual, pero la descapitalización de la plantilla y la incapacidad económica del club para reforzar el equipo deparan una sorpresa poco agradable al comienzo del nuevo año. El Deportivo regresará a la competición el próximo fin de semana como el conjunto más goleado en su feudo en Primera División, algo impensable hace unos meses de un equipo que se hacía fuerte precisamente en casa. La realidad es que su sistema defensivo es hasta la fecha el más endeble de la competición. Ha recibido 17 goles en su propio feudo, un dato que motivará en la segunda vuelta a cualquier rival que se asome a Riazor. Después de la del Dépor, la defensa más vulnerable en campo propio es la del Mallorca, que ha encajado 14 goles, 3 menos que el Deportivo. El equipo insular es penúltimo en la clasificación y será el próximo rival de los coruñeses. En efecto, los de Irureta visitarán Son Moix el domingo que viene, a las cinco de la tarde, y jugarán contra un Mallorca que tiene el segundo entramado defensivo más débil de la Liga cuando juega como local, por detrás del Deportivo. La otra imagen Pero lo más llamativo es que mientras la retaguardia coruñesa hace agua en Riazor, se comporta con notable solidez y eficacia como foránea. Hasta el punto de que el Dépor es el cuarto equipo de la Liga española que menos tantos encaja cuando rinde visita. Sólo 8 goles. Mejoran ese dato únicamente Barcelona, Valencia y Espanyol (con 7 en contra), que son respectivamente, primer, segundo y cuarto clasificado de la competición. Blando como local, firme como visitante. Un desequilibrio sorprendente. De hecho sólo hay otro equipo en la Liga que encaja más goles en casa que fuera. Es el Betis (11 y 9), pero no con la diferencia abismal que tienen los blanquiazules (17 y 8).