El Inter golea al Valencia y siembra el terror en Mestalla

Vicente Costa VALENCIA

DEPORTES

SERGIO PEREZ

El partido llegó al descanso con un marcador de empate a cero tantos.

20 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Un magnífico Inter con un portentoso Adriano, sin duda el mejor delantero del mundo en este momento, dejó al Valencia tiritando en la Champions y aún con más dudas de las que empezó el partido. Ante un rival muy superior en todos los aspectos que definitivamente se ha convertido en su bestia negra , el Valencia no tuvo nada que hacer. El de Ranieri fue un equipo menor que a duras penas mantuvo el cerocerismo inicial hasta el descanso, pero que se vino abajo por dos distracciones imperdonables en el arranque de la segunda mitad. A partir de ahí fue un quiero y no puedo, incluso tras el espléndido gol de Aimar que acortó distancias. Irregularidad El Valencia mantiene la irregularidad que le caracteriza en este comienzo de curso, pero ya es preocupante su debilidad defensiva, donde esta vez se echaron en falta, y de qué manera, a los lesionados Ayala y Marchena. Curiosamente, este Valencia muere por el sitio que le llevó a coronarse campeón de la Liga y la Copa del Rey. Aunque los dos equipos siempre quisieron ganar, mirar la portería adversaria, era inevitable que la puesta en escena del duelo tuviera un aire italiano. No por el viejo y tópico catenaccio , sistema desterrado por el elegante Roberto Mancini y tampoco del agrado de Ranieri, pero sí por la presión, el achique de espacios y el enorme derroche físico de los contendientes. Lo más prometedor del Valencia fue el arranque, cuando más a base de ímpetu que de fútbol consiguió encerrar por momentos a los lombardos y se acercó al gol. Pero, poco más. Si los levantinos se salvaron antes del descanso de encajar un gol, fue porque Adriano no estuvo tan acertado como en la segunda parte. Si el brasileño llega a realizar la exhibición que hizo tras la reanudación, la goleada pudo haber sido de escándalo. Porque aunque sólo marcó un tanto, Adriano fue la auténtica figura de un Inter que dio un baño en toda regla al Valencia en su campo.