Nino Mirón califica de «peculiar» y «showman» al ucraniano
05 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l díscolo Dimitri Piterman ha puesto patas arriba el concierto futbolístico español en vísperas de la visita del Pontevedra a Mendizorroza sin que nadie moviese un dedo para censurar unas declaraciones en las que apoya el empleo de sustancias dopantes. El presidente del Alavés llegó a decir, en declaraciones a Intervíu -revista en la que posa desnudo-, que «dejaría que mis jugadores se doparan si pasaran los controles». El ucraniano nacionalizado americano llega a reconocer que durante su etapa como atleta profesional «tomaba las mismas sustancias -testosrerona- que Ben Johnson», que fue descalificado por dar positivo en un control antidoping en la Olimpiada de Seúl. «Todos los que disputaron aquella final y el noventa por ciento de los atletas americanos que se entrenaban conmigo se dopaban» e hizo un canto a su utilización: «Si hubiera una sustancia milagrosa, indetectable y que no acarreara riesgos para la salud, sí se la daría a mis jugadores». Piterman, después de su negativa experiencia en el Racing de Santander, adquirió el 51% del capital social del Alavés por 3 millones de euros (500 millones de pesetas), cantidad con la que prácticamente adquiriría la totalidad de las acciones del Pontevedra. El dirigente del club vitoriano, que comparte banquillo con el ex jugador granate Chuchi Cos -un delantero con un estilo de juego muy peculiar y amante de las fiestas-, se considera un iluminado del fútbol. De hecho, en sus declaraciones reconoce que llegó al fútbol español «para liderar la revolución». El deporte del balompié, a su entender, «necesita un cambio profundo y, además de espectáculo, puedo aportar muchas cosas». También llega a considerar como gladiadores a los jugadores, de los que dice: «Son como antiguos gladiadores y conmigo siempre darán espectáculo. Muchos son mercenarios y no están motivados, les falta carácter y estar motivados», dejando una frase para la historia: «Cualquier tonto puede liderar un país y yo, dueño del club, necesito un carné para sentarme en el banquillo». El presidente del Pontevedra confía que las manifestaciones de Piterman en vísperas del encuentro que el Pontevedra tendrá que librar en Mendirrozora ante el Alavés no enturbien el ambiente. Nino Mirón adelanta que «no comparto para nada esas declaraciones». Al multimillonario Dimitri Piterman lo califica de «peculiar». «Más que un presidente de un club de fútbol es un showman y creo que lo que dijo es única y exclusivamente con la intención de llamar la atención», precisó el dirigente granate, para quien su homólogo del Alavés «es un hombre muy peculiar que hace cosas que son totalmente diferentes a lo que hace todo el mundo y yo soy de los que creo que en el fútbol está todo inventado». Lo que sí le preocupa, y mucho, es que un personaje como Piterman pudiese llegar a hacerse cargo del Pontevedra, un club que cuesta la mitad que el de Vitoria. El club granate ha puesto en marcha el proceso de conversión en sociedad anónima deportiva. Aunque su capital social no está definido -lo tendrá que hacer el Consejo Superior de Deportes-, rondará los 3 millones de euros. Por ese dinero, Piterman adquirió el 51% de las acciones del Alavés. Mirón reconoció que el Pontevedra tiene «en estos momentos una deuda perfectamente asumible, de las más bajas de Segunda División, por lo que no dudo de que sea una perita en dulce para muchos como Piterman». Eso sí, el dirigente local también advierte que «para que el Pontevedra pudiese ser comprado por alguien así tendría que estar en venta y, al menos por el momento, no lo está». Prevé que las acciones sean adquiridas en una parte importante por socios y ciudadanos pontevedreses. «De esta forma evitaríamos que ningún personaje de esos lograse controlarlo», apuntó.