Pretendido por Dépor y Celta en el año 60, eligió Vigo por consejo paterno para estudiar allí. Jugó la fase de ascenso ante el Oviedo, hasta que una lesión le retiró
04 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«Cuando crecía el caudal del río Lagares, todavía sin canalizar, Balaídos se inundaba. Pero jugábamos igual. Eran otros tiempos». Cuarenta años pasaron desde que Isidro Silveira vestía la camiseta del Celta como fino centrocampista. Ahora se prepara para visitarle como presidente del club rival, el Racing. Y llega como gallito de Segunda División, quinto clasificado y sorpresa de nuevo por su facilidad para rentabilizar sus escasos recursos, sólo 2,4 millones de euros de presupuesto. Pero enarbolando la bandera del juego limpio: «El Racing es mi primer equipo, y el Celta es el segundo». Silveira nació en Vigo porque así lo quiso su madre para dar a luz junto a su familia. Aunque se crió en la avenida Buenos Aires coruñesa, en pleno Riazor, al abrigo del estadio municipal. «Iba con mi padre a entrenamientos y partidos del Deportivo», comenta sobre una etapa en la que idolatraba a Jorge Mendoza, y ya veía despuntar a Amancio Amaro y a Veloso. Jugador habilidoso del Oza juvenil, en el año 60 le pretendieron los dos grandes del fútbol gallego. Su padre le encaminó hacia Vigo para estudiar en la Escuela de Peritos Industriales. Y en Balaídos vivió sus primeros y mejores años en el fútbol profesional. Entre el 60 y el 62 militó en el equipo vigués, que vivía una etapa de penurias en Segunda A. «El Celta era un club maravilloso, pero pasaba por un mal momento, tenía dificultades económicas, no acababa de subir... », recuerda. Silveira evoca con cariño aquellos años. «Recuerdo que pasaron muchos entrenadores: José Ito, Izaguirre, Aretio, Luis On... Y futbolistas como Las Heras, que jugó muchos años en Vigo, Viñas y Rada, que militaron en el Madrid, Herminio, Albino, Quinocho, Téllez, Viñas, Gómez, Bolo, Pepino, Costoya, Braga... En fin, unos años muy bonitos». Muchos de aquellos jugadores sólo conocieron el Celta en Segunda. El ahora presidente del Racing vivió la promoción de ascenso perdida ante el Oviedo. Meses después, sufrió la rotura de un tobillo entrenando en Coruxo, puso fin a su carrera como futbolista e inició otra exitosa como empresario. Asociación de Veteranos Desde A Malata, destaca siempre el apoyo y la colaboración del Celta. «La relación es excelente. Horacio [Gómez, el presidente celeste] es amigo mío. También tenemos buena relación con Félix Carnero, [el director deportivo] y demás. Y pertenezco a la Asociación de Veteranos», comenta el máximo rector de los ferrolanos. Así que visitar Balaídos, ahora que el Lagares ya no inunda el campo, será para Silveira «muy emotivo y emocionante». Tanto que en lugar de ver el partido desde la grada, esta vez representará a su Racing en el palco.